20 de marzo de 2019

ALICIA , ALUCINACIONES Y LOCURA ( Parte 1 de 2 )

Lewis Carroll y personajes de Alicia

Charles Lutwidge Dodgson, más conocido por su seudónimo Lewis Carroll era profesor de matemáticas en Oxford y diácono de la Iglesia Anglicana. Tímido y reservado, era un apasionado de la fotografía, los juegos matemáticos con acertijos y problemas aritméticos, y la experimentación con el lenguaje ( Alicia en el Pais de las Maravillas está considerada una de las mejores novelas del género del Sinsentido

Adoraba a los niños y trabó una gran amistad con los hijos pequeños de Henry Liddell, decano del college Christ Church de Oxford, especialmente con Alice Liddell de diez años, a la que en un día de picnic entretuvo improvisando la chiflada historia que luego se convertiría en Alicia en el País de las Maravillas publicado en noviembre de 1865 , Alicia a través del espejo (1871) y Alicia para los pequeños,en 1890. Carroll hizo, con el permiso de sus padres, más de 1500 fotos de niños, siendo una de las más famosa la que hizo a Alice Liddell en la que aparece disfrazada de mendigo.

Alice Liddell disfrazada de mendigo

En la Inglaterra victoriana se tenía una percepción muy particular de los niños, compartida por Carroll, como vehículos de inocencia absoluta e incorrupible, en contraposición a lo que era una sociedad adulta pecaminosa y corrupta. Las imágenes de niños desnudos o semidesnudos (Carroll hizo una treintena) eran habituales y no tenían las connotaciones actuales. Sin embargo en 1863 sucedió algo en la relación de Carroll con los Liddell que hizo que apenas volviera a ver a los cinco hijos de la familia. 

No se sabe qué pasó exactamente porque los herederos de Carroll arrancaron las páginas de esos años de su diario y ese secreto murió con Alice Liddell en 1934. Se cree que el autor comunicó a los padres de Alice que estaba enamorado de su hija y que quería casarse con ella ("de forma honorable y a través de los padres"), algo que los padres de la niña no aceptaron al tener la criatura solo 11 años. A partir de ahí la relación de Carroll se enfrió aunque no se interrumpió, ya que Alice recibió como regalo el manuscrito de Alicia en el País de las Maravillas en 1864. 


Alicia en el País de las Maravillas es un libro infantil escrito por Carroll para su amiga Alice Liddell, de diez años, y la función del texto era el de ser disfrutado exclusivamente por ella en su primera versión, Alicia, Aventuras subterráneas. Por eso gran parte de la dinámica de la historia se estructura en base a lo que divierte a los niños: caer por toboganes sin fin, correr, esconderse, romper cosas, hacer preguntas.

Como Carroll odiaba los libros con moraleja final destinados a niños, muy habituales en la Inglaterra victoriana, en los que se advertía a los pequeños lectores que debían obedecer a sus padres o respetar a sus hermanos, Alicia no tiene moraleja y transmite esa sensación de anarquía: no es que no sea un libro moral, es que no da lecciones desde un pedestal. Posiblemente sea una de las razones que le han permitido envejecer tan bien.

Las ilustraciones siempre han sido un elemento central de Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas y han contribuido a mitificar y embellecer el universo surrealista y fantástico diseñado por Carroll, y fue él mismo quien dibujó tanto a los personajes como a algún que otro pasaje de la fantástica novela. Lo hizo entre 1862 y 1864, en un manuscrito titulado provisionalmente Las aventuras subterráneas de Alicia.






Dibujos de Charles Lutwidge Dodgson ( Lewis Caroll)
No obstante, lo cierto es que las ilustraciones que solemos asociar con la obra magna de Lewis Carroll son las de John Tenniel, un ilustrador y humorista de finales del siglo XIX al que Carroll recurrió personalmente al darse cuenta de que sus propios dibujos no eran los suficientemente buenos y pecaban de amateurismo, dándole instrucciones muy precisas de cómo debía pintar a cada uno de los personajes. La figura de Alicia, en concreto, sería inspirada no tanto por Alice Liddell, la niña de la que Carroll tomó el nombre para su libro, que era morena, y Alicia rubia, sino en Mary Hilton Badcock, una niña hija de una familia cercana que sí se asemeja más a la forma final de Alicia.

Jhon Tenniel y sus personajes








Dibujos de Jhon Tenniel para Alicia en el País de las Maravillas

Las ilustraciones de Alicia

Desde mediados del siglo XX, Alicia en el País de las Maravillas ha sido analizado no solo por sus valores literarios, sino también como psicoanálisis de la mente de Carroll. Y se ha dicho de todo: que es una vía de escape para deseos prohibidos y que hay una imaginería en el libro que funciona como metáfora de cuestiones turbias. Aún hoy, es complicado llegar a alguna conclusión: hay una corriente de pensamiento reciente que afirma que proyectamos nuestros prejuicios e ideas contemporáneas sobre el autor, que en realidad tenía una vida romántica bastante convencional e incluso tirando a activa, como se ha ido demostrando con cartas y diarios,


Pero Alicia en el País de las Maravillas no es únicamente un libro infantil, sino un ejercicio de cuidada técnica literaria , lleno de juegos verbales y de significados múltiples y sátira de la sociedad de su tiempo, con nada veladas referencias a la realeza y a las clases altas de la Inglaterra de la época. El libro critica a numerosos estamentos de la época y a su ansia por aparentar delante de los poderosos, y lo hace de forma muy inteligente: extrayendo el contexto social parecen todos una pandilla de locos. Por ejemplo, el capítulo en el que los animales hacen una carrera en círculo para secarse al salir del lago y uno de ellos es nombrado ganador cuando se decide arbitrariamente detener la carrera (aunque todos reciben un premio) es una parodia de las caucus races, las elecciones internas de los partidos políticos de la época. Y la obsesión de personajes como la Oruga, el Sombrerero o el Gato de Cheshire por obligar a Alicia a que se comporte de forma racional cuando todos ellos se comportan como locos.

Portada revista PUNCH-marzo 1936

Alicia es un desbordante escaparate de imaginación sin freno. Aunque Carroll toma algunos elementos previos de géneros humorísticos establecidos, por ejemplo en la publicación satírica Punch -donde muy a menudo se vestía a políticos y distintos estamentos sociales como animales,e inventa un nuevo género, a base de acumular absurdos. Los cambios de tamaño, personajes como los mencionados o el Dodo, la Falsa Tortuga, el Grifo, la Duquesa o la Morsa y el Carpintero se encuentran absolutamente alejados de la realidad y con acciones absolutamente disparatadas.

A lo largo de su historia, Alicia en el País de las Maravillas ha sido reivindicada por distintos colectivos ajenos a las corrientes dominantes de la cultura. Por ejemplo, los surrealistas vieron en la lógica narrativa de Alicia algo muy próximo a un sueño. Y con razón: los recursos de Carroll no tocan solo los temas de un sueño agitado -las persecuciones que no van a ningún sitio, esconderse de nada, cambios de tamaño, objetos y escenarios mutantes-, sino que a veces parece hacer guiños muy específicos al fascinante mundo de los sueños lúcidos y a la peculiar textura líquida de las pesadillas.

VÍDEO: El País de las Maravillas

Continuará ....

Fuentes: Alicia anotada- Martin Gardner- Editorial Akal / Alicia en el País de las Maravillas-A Través del Espejo-Edición de Manuel Garrido-Editorial Cátedra/ http://www.abc.es / http://verne.elpais.com http://lapiedradesisifo.com

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