Mostrando las entradas para la consulta la peste negra ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta la peste negra ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

25 de noviembre de 2024

TONTERÍAS SEXUALES

 

El coito es una relación sexual que supone un conjunto de comportamientos que realizan al menos dos personas con el objetivo de dar y recibir placer sexuaL

Glosario de diversidades sexogenéricas

Los dioses griegos del Olimpo 
Clicar sobre la imagen para aumentarla

El coito es algo que no siempre ha sido visto con buenos ojos por la medicina., aunque algunos médicos, como los griegos clásicos , se ocupaban poco de él, como correspondía a una cultura realista que procuraba mirarse en el espejo de la naturaleza, manteniendo una mentalidad liberal a lo cual ayudaba el comportamiento de los desvergonzados dioses de su mitología, que seducen,fornican y violan con aplicación, disfrazándose con frecuencia bajo el aspecto de animales o cosas de lo más insólito, con tal de acercarse a sus víctimas y satisfacer sus lujuriosos propósitos.


Los romanos, pese a compartir panteón con los griegos , comienzan a manifestar alarma por los nocivos efectos del sexo. Sin duda, este cambio en la opinión de los médicos, muy manifiesto en Galeno, se debe a la puritana tradición de la vieja República, además de ser una reacción ante los excesos sexuales en que caen los patricios romanos durante la época imperial. Galeno comparte los principios morales de los filósofos estoicos, y esta filosofía impregna todos sus escritos (incluso su concepto del alma, que para él es un producto muy purificado de los humores materiales que componen el organismo y, por tanto, no tiene nada de inmortal).


Cuando la tradición judía del Antiguo Testamento se fusiona con la mentalidad romana, esta demonización del sexo se acentúa aún más, adquiriendo todos los prejuicios y complejos de impureza que arrastra en la cultura judía. La síntesis es la feroz misoginia de San Pablo y los Primeros Padres del cristianismo. Pero, curiosamente, son los médicos árabes los que de forma más insistente atribuyen al coito efectos perniciosos para la salud. Rhazzes,  Avicena y Maimónides  (judío de cultura árabe), escriben tratado tras tratado sobre los daños que produce el fornicio en la salud .

Quizás deberíamos buscar la causa de esta “manía” en los harenes de las clases dirigentes musulmanas. Los notables del Islam debían practicar el sexo con afición, y sus médicos llamados con frecuencia a consulta para intentar restañar los estragos que las noches de serrallo debían causar entre los caballeros del Islam, entre arrayanes, fuentes,naranjos y docenas de cálidas señoras compitiendo por ser la favorita, sin otra actividad durante el día que acicalarse y pensar en la noche. Cuando en Salerno y Toledo se traduce al latín medieval toda la literatura médicaárabe que, a su vez, contiene en sí el saber grecorromano, sobre el médico cristiano de la Baja Edad Media y el Renacimiento caen un aluvión de opiniones que consideran el sexo como muy nocivo y peligroso  . ¡Que más podía querer la Iglesia, siempre preocupada por encontrar argumentos contra los placeres venéreos, que el soporte de tan doctas opiniones, aunque fueran de paganos e infieles! 

La sexualidad en la Edad Media estaba fuertemente influenciada por las doctrinas de la Iglesia cristiana, que establecía normas estrictas sobre las prácticas sexuales aceptables, que solo eran lícitas dentro del matrimonio y con fines exclusivamente reproductivos, utilizándose términos como "dialetio" para referirse al amor honesto conyugal y "honesta copulatio" para la práctica sexual con fines de procreación.

Los padres de la Iglesia, imbuidos por valores ascéticos, ya que buena parte de ellos fueron eremitas o monjes, consideraron que la castidad o abstinencia del gozo carnal suponía la forma superior de vida cristiana. Para ellos el sexo era un peligroso enemigo desde el punto de vista moral, fundamentalmente porque las pulsiones sexuales y las reacciones de los órganos genitales no se encontraban bajo el dominio de la voluntad humana de forma efectiva. No obstante, aceptaron las relaciones sexuales para aquellos que vivían atormentados por las tensiones de la carne, pero siempre y cuando estuvieran dispuestos a casarse, engendrar hijos y criarlos cristianamente.


Para los padres de la Iglesia la salvación del alma y el placer sexual eran incompatibles, ya que este último era una fuente de pecado, de contaminación espiritual e impureza moral. El deseo del placer sexual era encendido en el cuerpo por el demonio. Si no se quería comprometer la salvación la mejor opción era llevar una vida de castidad y y luchar denodadamente contra el "espíritu de la fornicación".

En resumen, la sexualidad fue vista con horror, como algo enfermizo v pecaminoso de lo que había que huir como de la peste. Como demostración de la maldad inherente al placer sexual se argumentó que surgió como consecuencia del pecado original, defendiendo que la sexualidad, la lujuria y la muerte fueron introducidas en el mundo tras la caída de Adán y Eva y su expulsión del Paraíso, donde habían vivido libres de las tentaciones de la carne. La lujuria surgía como el catalizador necesario para estimular los órganos sexuales con objeto de practicar el coito y con él llegaban el pecado y la condenación. Dentro de estas posturas subyacía la consideración de la sexualidad como algo no natural o consustancial a los seres humanos, y  una lacra que había sido impuesta como castigo tras la caída. Por tanto, para evitar la condenación eterna y conseguir la salvación había había que sustraerse a las llamadas de la lujuria y el coito para no caer en el deleite del placer carnal.

No obstante, no todos los padres de la Iglesia y pensadores posteriores, ya fueran teólogos o canonistas, consideraron que la sexualidad fuera algo ajeno a la condición humana y que surgió tras el pecado original. San Agustín defendió que Adán y Eva sí conocieron el sexo durante su estancia en el Paraíso, pero se trataba de una sexualidad diferente a la que surgiría después de la caída. La diferencia estaba en que  la sexualidad de Adan y Eva estaba controlada por la voluntad, pero tras el pecado original y la expulsión, los órganos sexuales se rebelaron contra la voluntad y los seres humanos dejaron de ser capaces de controlar los deseos e impulsos sexuales. En consecuencia, la sexualidad era natural, pero la lujuria y el placer sexual fueron el resultado del pecado original,

Para los padres de la Iglesia y autores de penitenciales era evidente que no todo el mundo era capaz de adecuar su vida al programa de perfección cristiana basado en la virginidad y lacastidad. Muchos eran los que vivían arormentados por las tensiones de la carne, y con objeto de ofrecer una solución a esas personas se establecieron las bases de una sexualidad moralmente aceptable, que debía practicarse en el seno del matrimonio y con la doble finalidad de procrear y educar cristianamente a los hijos. Ahora bien, no bastaba con establecer las condiciones de una sexualidad legítima en el seno del matrimonio, había que superar el modelo de matrimonio civil por otro eclesiástico regido en el derecho canónico. Quienes más incidieron en esta cuestión fueron los reformadores del siglo x. Propusieron que fuera monógamo, indisoluble, libremente contraído y exógamo   señalando que la única sexualidad protegida era la marital, que las relaciones extramaritales debían ser castigadas y que todas las cuesriones relativas al sexo pasaban a ser competencia de la jurisdicción eclesiástica. De este modo trataban de evitar la endogamia, el divorcio, las segundas nupcias y la elección de la pareja conyugal por los padres. . Santo Tomás de Aquino condenó la fornicación simple y, en consecuencia, cualquler uso extramarital de los órganos sexuales pasó a ser delito canónico y formaron parte de la legislación laica.

El sexo conyugal no sólo debía estar condicionado a la procreación, sino también al ciclo litúrgico y al ciclo fisiológico de la mujer. Entre el siglo VI y comienzos del XI los autores de los cánones penitenciales que señalaban las penitencias que debían imponerse a los pecadores por sus faltas fueron quienes más se afanaron elaborar la doctrina oficial de la Iglesia sobre el sexo, dictando un calendario de prohibición de practicar sexo a lo largo de las siguientes fechas:
  • Los domingos: No tanto por practicar penitencia sino por evitar la impureza ritual que ocasionaba la actividad sexual y que incapacitaba para participar en el culto divino.
  • Los miércoles y viernes: Por ser días de penitencia en los que los fieles debían realizar ayuno y contrición. E incluso también se incluyeron los sábados, víspera de la festividad dominical y en la que, por tanto, debía guardarse la vigilia.
  • Los tiempos cuaresmales : Las semanas anteriores a la Pascua de Navidad o Adviento, que podía iniciarse cuatro domingos antes del 25 de diciembre, con lo que el tiempo sin sexo suponía entre 22 y 35 días. Las semanas anteriores a la Pascua de Resurrección, que podía comenzar el miércoles de Ceniza y entonces la abstinencia debía mantenerse durante unos 47 días. Y, por último, la cuaresma previa a la Pascua de Pentecostés, que caía 50 días después del domingo de Resurrección.
  • Otras fiestas del calendario litúrgico : Los días de fiesta mayor y las vigilias correspondientes a esas fiestas.
  • Antes de la comunión : Los manuales de penitencia exigían abstenerse de practicar sexo tres días antes de comulgar y otro siete días después de hacerlo.
  • El ciclo fisiológico de la mujer : Los manuales de penitencia exigían a las parejas abstenerse de toda relación sexual durante el periodo menstrual, el embarazo, el parto y la lactancia.
En este planteamiento subyacía, en buena medida, cuestiones relativas a la impureza ritual. Así, aquellas parejas que mantuvieran relaciones sexuales durante la menstruación de la mujer debían purificarse para evitar contagiar a otros con su acto y dañar a la comunidad. A través de abluciones ceremoniales después de la relación o de ayunos y penitencias conseguían la purificación y podían realizar, por ejemplo, actividades religiosas. 

En este punto se evidencia, en primer lugar, la influencia de las Sagradas Escrituras, pero también de la Historia natural de Plinio el Viejo, al señalar los peligros físicos que se derivaban del contacto con el flujo menstrual. Durante el periodo de gestación también debía mantenerse la abstinencia, pues el contacto con la mujer embarazada causaba impureza al varón que accedía a ella, ya que el embarazo era el resultado de un acto sexual y éste ocasionaba una impureza que seguía siendo contagiosa durante todo el embarazo.

La prohibición de mantener relaciones sexuales continuaba tras el alumbramiento y encontraba su razón de ser una vez más en la fuente de contaminación ritual que era la nueva madre, pues había sufrido una hemorragia y había concebido un bebé tras gozar durante el acto sexual. Todavía quedaba el periodo de lactancia y, en consecuencia, hasta el destete no eran lícitas las relaciones sexuales. Las mujeres de la nobleza que recurrían a nodrizas podían retornar a la actividad sexual mucho antes.
Estas limitaciones del sexo marital establecidas por los autores de manuales penitenciales tenían como objetivo reducir al mínimo la actividad sexual para evitar sus consecuencias pecaminosas y contaminantes, pero dejando un resquicio a la reproducción. En efecto, si una pareja obedeciera escrupulosamente las interdicciones derivadas del calendario litúrgico, así como también las relativas al ciclo fisiológico de la mujer tendrían pocas oportunidades de mantener encuentros sexuales a lo largo del año. Así sumando los días de abstinencia sexual prescritos por el calendario litúrgico y los correspondientes a un ciclo menstrual regular resulta una media de 44 encuentros al año, cifra reducida por los embarazos, los alumbramientos, los periodos de lactancia, etc.

No obstante , y como era de esperar, las prohibiciones no fueron respetadas por la mayoría de la población , como demuestra el fuerte incremento demográfico de la población a partir del siglo X en Europa Occidental, y que el género humano lograra 
sobrevivir a la Edad Media, si pensamos en todos los sermones religiosos y la literatura que circulaba condenando el acto sexual. El acto sexual con fines de procreación era tolerable, admitían con envidia los santos padres, pero todo aquel que se daba al placer sensual porque se había enamorado o porque buscaba el placer físico se encaminaba a paso ligero a la condenación. Esta actitud sombría condujo finalmente a que la Iglesia legislara sobre los detalles más íntimos de la vida conyugal, como las posturas sexuales durante el coito. 

En 1215, el clérigo Johannes Teutónicus (c. 1180-1252) fue el primero en anunciar que solo había una postura natural en el coito, lo que hoy llamamos postura del misionero (término acuñado en la década de 1960), que consiste en que la persona que es penetrada se sitúa tumbada boca arriba con las piernas entreabiertas mientras que quien penetra se coloca encima (sobre ésta) cara a cara, y .que también era considerada óptima para la concepción, finalidad del coito. Intentar cualquier otra postura era pecado mortal, opinaba Johannes, lo que incluía cualquier forma exótica e innecesaria de estimulación. 

Los mejores teólogos pronto comenzaron a dedicar no pocas de sus reflexiones a qué posturas en el coito eran más placenteras – y por ende más maléficas – (con el impedimento de llegar a este tipo de conclusiones basándose en la teoría) y se distribuyeron manuales especiales de ayuda para los confesores de las iglesias, denominados Summae Confessorum que se difundieron gradualmente a partir de finales del siglo XII con diversos nombres: summa de poenitentia, summa de confessionibus, summa de casibus, summa de virtutibus et vitiis, que comprendías ,entre otras cuestiones, una descripción de las posturas sexuales transgresoras y las correspondientes penitencias recomendadas de pan, agua y abstinencia :
  • Sexo dorsal ( la mujer encima): 3 años 
  • Lateral, sentado, en pie: 40 días 
  • Coitus retro ( por detrás ) : 40 días 
  • Masturbación mutua: 30 días 
  • Sexo interfemoral ( eyaculación entre las piernas) : 40 días 
  • Coitus interga ( sexo anal) : 3 años con un adulto; 2 años con un niño; 7 años habitual y 10 años con un clérigo 
Los teólogos no se ponían de acuerdo en cuanto al castigo que merecía el coitus interruptus, el método de retirada que frustraba la procreación, y proponían penitencias de entre dos y diez años, mientras que el "semenem in ore" (semen en la boca) podía merecer entre tres y quince años. Pierre de La Padule añadía que el acto sexual durante la menstruación, en las iglesias o precedido de besos y caricias era casi tan malo como las posturas mencionadas más arriba. La masturbación era tan corriente que solo merecía un castigo de diez días en el caso del hombre y treinta días en el de los monjes, pero las mujeres que usaban “artilugios eróticos” hacían penitencia durante un año. 

El  Dr. Francisco Nuñez de Coria, que vivió en la segunda mitad del siglo XVI,  publicó en 1572 el libro Tractado del uso de las mugeres, y como sea dañoso, y como provechoso, y que cosas se ayan de hazer para la tentación de la carne, y del sueño y vaños  que en varios de sus capítulos aconseja la práctica del coito de forma que no suponga un peligro para la salud de los practicantes: 

Capítulo 1. En el cual se declara qué cosa sea el coito, o acto venéreo, y si la delectación del tal acto sea mayor en la mujer que en el varón.
Capítulo 2. En el cual se declaran las utilidades y provechos que se siguen del moderado ayuntamiento con las mujeres, y de los daños y males que se siguen de dejar la tal obra, a los que están acostumbrados a ella.
Capítulo 3. De los daños y males del superfluo uso del coito y lujuria.
Capítulo 4. En el cual se demuestra qué tiempo del año sea dañoso para el coito y a que complexiones más dañe.
Capítulo 5. A qué complexiones y naturalezas de hombres más convenga el coito moderado, y a quién menos haga daño el desmoderado y desordenado, y qué hombres sean aptos para casados, y qué hombres no.
Capítulo 6. En qué tiempo del año, y en qué hora más convenga el débito, o coito. 
Capítulo 7. De qué cosas se deben guardar los religiosos y varones que quieren guardar la castidad.
Capítulo 8. Qué es lo que deben hacer los que quieren no ser molestados, ni fuertemente tentados de la carne. 

Libro en el que entre otras custiones escribía sobre el coito heterosexual: 

 

No es malo su uso moderado para hombres de complexión sanguínea, con predominio de humores calientes y húmedos, como son los rubicundos robustos y gruesos y que tienen muchos pelos o vello en el cuerpo, en razón de que son hombres de mucha simiente, cuya retención podría causarles melancolía, como dice Galeno. Es en cambio muy malo y perjudicial para los hombres de complexión fría y seca, con predominio de la atrabilis o bilis negra y de la flema o pituita. Estos hombres son magros y de color blanco o aceitunado. Si son melancólicos y tienen los testículos o compañones pequeños y fríos,deben evitar casarse, pues el débito conyugal puede matarlos. La causa en la pérdida de sustancia espermática, que no es una evacuación corriente, como la orina o el sudor, sino la más clara y pura destilación de la sangre, producto de una cuarta cocción o digestión. En el gusto o delectación de su expulsión se derrame no poca copia de espíritus vitales y naturales. El semen es producto ultimado y su pérdida los torna secos, flacos descoloridos,como si cuarenta veces se sacasen otra tanta cantidad de sangre; así lo afirma Avicena. 

Los entendidos ya vieron claro que el coito perjudica a todos los hombres. Ladiferencia radica en la medida del perjuicio, pues hay a quien daña mucho y a quien daña poco: Perjudica mucho a los ancianos, los convalecientes y los de constitución seca. Vimos a un convaleciente que copuló y murió ese mismo día.

Primeramente, daña la vista, ansí como el demasiado vino; después a los nervios y el estómago, que seca y enfría. Finalmente, acarrea presto abrevio de la vida. Lo dice Aristóteles, que le parece pasa como a los gorriones, que son muy lujuriosos y viven sólo un año, como lo demuestra el hecho de que muy pocos dellos tienen negras la plumas del  papo, que es señal de vejez en estos animales.Cuídense sobre todo los que tienen mujeres hermosas y gallardas. Guárdense de ir a ellas en demasía, porque darán en tener gota artética, perlesía, mal de nervios y a morir  jóvenes, dexándolas para disfrute de otros.

No daña, empero, a las hembras, porque en la tal obra trabajan poco. Antes bien:el ayuntamiento venéreo aumenta el apetito y delectación de las mujeres porque la humedad de su esperma es compelida a salir con la fricción del coito e si no sale del todo,quiere ser expelida e alanzada otra vez, por lo cual hay gran apetito de más fricación para que salga fuera y sea expelida, y por ende, no hay quien contienda y porfíe con ellas para poderlas satisfacer.

Especialmente, deben guardarse los hombres de él en el otoño, que es tiempodesigual y que declina a sequedad y frialdad, y es tiempo mortal. También el invierno por  su frialdad. En primavera es nefasto por las mismas razones que en otoño. En el verano las fuerzas corporales están más robustas en las complexiones húmedas y calientes, pudiendo ser más osados. No así los secos, que en el estío, se secan más. Lo dice Galeno. En cuanto al momento del día, no conviene después de la repleción en el comer, nide la evacuación, ni en ayunas, tal como afirma Avicena, ni después del exercicio, ni del baño (si se usa dél), ni de estar en vela o con tristezas. Es nefasto tras el vómito o hacer cámara u orina. Es menos nocivo cuando el cuerpo haya terminado la segunda digestión o cocciónen el hígado; y la tercera, en las venas, esté medio cumplida. Es decir, la hora menos malaes después del primer sueño de la noche.

Por bajo de veinticinco años son los hombres muy poco aptos para ello, por que nohan crecido ni embarnecido todo lo que deben y son diminutos y flacos. Los que son de cuarenta años en arriba tampoco, pues ya no les sobra substancia, y menos en la vejez, que es desde los cincuenta y cinco años. Desvarían los viejos al casar, porque toman mujer para otro..
Fuentes: 2500 años de historia al desnudo-Tony Perrotet-Ediciones Martínez Roca /Historia medieval del sexo y del erotismo-Ana Martos Rubio- Editorial Nowtilus / El modelo de sexualidad de la sociedad cristiana medieval: Norma y transgresión- Universidad del País Vasco- Iñaki Bazán Díaz /Bestiario Medico- Carlos Ferrandiz -Ediciones Eneida

20 de junio de 2024

LA EDAD MEDIA : HIGIENE Y OLOR

Mapa de Europa en 1300

La Edad Media y el feudalismo

El feudalismo fue un sistema social, político y económico que predominó durante la Edad Media, una de cuyas características principales era  la muy descentralización del poder ejercido a través de nobles organizados en feudos (1) (de donde procede el nombre de feudalismo , otorgado mediante vasallaje (2)

Feudo

(1) Feudo o señorío: Es la unidad básica de producción, un gran territorio formado por las tierras otorgadas por un rey o por un noble en virtud de un pacto de fidelidad estableciéndose un vasallaje., y que eran trabajadas por campesinos y siervos a su cargo. El señor feudal tenía total autoridad para dictar leyes, impartir justicia sobre sus habitantes y cobrarles impuestos. En cada feudo había un castillo, que era la residencia del señor, varias aldeas de campesinos, tierras de cultivo, pastos y bosques y los medios de producción (molino, fragua, horno, lagar…), que los campesinos podían utilizar previo pago (derechos de monopolio) .

Las tierras se dividían en reserva señorial y mansos. La reserva señorial o dominio era la parte de la tierra que comprendía las mejores tierras de labor y explotaba por le propio señor y trabajada por siervos, que tenían la obligación de contribuir a la economía del señor mediante tiempo de trabajo.Todos los  cultivos que se obtenían en ella pertenecía en su totalidad al señor. Los mansos, eran las tierras que le señor concedía a los campesinos para su sustento. A cambio de estas tierras los campesinos tenían que pagar al señor unas rentas que podía ser en dinero o en especie ,por ejemplo parte de la cosecha, determinados frutos o animales (cerdos, pavos, etc) entregados una vez al año, así como días de trabajo obligatorio para el señor feudal, y un diezmo a pagar a la Iglesia correspondiente a la décima parte de sus ingresos para "ser utilizados al servicio de Dios".

Los bosques eran propiedad exclusiva del señor feudal y él era el único que podía cazar en ellos aunque los demás podían aprovecharse de la madera caída y de los frutos caídos de los árboles No obstante cuando los campesinos querían cazar o coger leña en él debían pedir permiso y pagar un impuesto, .al igual que por el uso de los prados comunales. Además, los señores cobraban impuestos a los comerciantes cuando atravesaban sus dominios (peaje) y cuando cruzaban los puentes (pontazgo).

Relaciones de vasallaje

(2) Vasallaje : Sistema de relaciones personales propio de la Edad Media por el cual se establecían lazos de dependencia y fidelidad. Estas relaciones se daban entre el rey y la nobleza y entre los nobles y grupos sociales inferiores mediante la celebración de una ceremonia .
La ceremonia
La ceremonia se iniciaba con el homenaje, que se realizaba en la torre del homenaje del castillo. El vasallo se colocaba de rodillas, con las manos en posición orante entre las de su futuro señor (inmixtio manum) y le declaraba su voluntad de ser vasallo. 
 El vasallo decía:

Señor me hago hombre vuestro. 
Y el señor le respondía:

Os recibo y tomo por hombre.

Luego el vasallo juraba fidelidad al señor, de pie y con la mano sobre los libros sagrados. Así, además de prometerle fidelidad, le ofrecía ayuda militar y consejo en el gobierno y decía:

Yo, te seré fiel a ti, con fe recta, sin males artes, como un hombre debe serlo para con su señor, sin engaños a sabiendas.

A continuación se daba el osculum (beso), el señor aceptaba dicha fidelidad y se comprometía también, manifestando:

Os recibo y tomo por hombre y os beso en señal de la fidelidad.
Finalmente se realizaba la investidura, la entrega por parte del señor de un objeto simbólico, que representa la concesión material que se va a dar al vasallo. Es decir, se produce la parte de la ceremonia del señor al vasallo, que representaba la entrega de un feudo (dependiendo de la categoría de vasallo y señor, podía ser un condado, un ducado, una marca, un castillo, una población, o un simple sueldo; o incluso un monasterio si el vasallaje era eclesiástico) a través de un símbolo del territorio o de la alimentación que el señor debe al vasallo -un poco de tierra, de hierba o de grano- recbiendo posteriormente el espaldarazo, en el que el vasallo recibe una espada (y unos golpes con ella en los hombros), o bien un báculo si era religioso.

Pirámide social en el feudalismo

Estamentos Privilegiados
Rey: La figura central de la pirámide, con autoridad divina y responsabilidad de administrar justicia.
Alta Nobleza: Príncipes, condes, duques, marqueses, y otros nobles de alta jerarquía.
Alto Clero: Cardenales, obispos, abades, y otros líderes religiosos de alto rango.
Baja Nobleza: Caballeros, hidalgos, y otros nobles de menor rango.

Estamentos No Privilegiados
Bajo Clero: Cura, frailes, monjes, y otros miembros del clero de menor rango.
Comerciantes, Artesanos y Campesinos Libres, : Los primeros se ocupan de las  actividades económicas y  comerciales, mientras los campesinos libres  que representaban  el 90% de la población se dedicaban mayoritariamente al trabajo agrícola en tierras que no eran de su sino en el feudo del señor trabajando sus campos estableciendo una relación de vasallaje(1) que incluía el pago de unas rentas en dinero o especies al señor y un diezmo  a la iglesia. Podían abandonar el feudo y decidir sus actos personales., y tener propiedades bajo la jurisdicción del señor feudal.
Siervos:  Eran el escalón más bajo de la pirámide  social medieval, compuesto por trabajadores agrícolas que a diferencia de los campesinos libres estaban sometidos completamente a la autoridad del señor.Ligados a la tierra  no podían abandonar el feudo, ni casarse sin su permiso y su condición social pasaba de padres a hijos.. Trabajaban para el señor que a cambio los mantenía y alimentaba.

 

VíDEO: Pirámide social feudal

La higiene y el olor de la Edad Media

Cuando se habla de la sociedad de la Edad Media  vienen a la mente imágenes de batallas campales, justas multitudinarias y asedios a castillos, y tambien de  como la falta de higiene ,el mal olor y  la suciedad, este último extremo absolutamente errónea de lo que ocurría en esta época mal llamados «Edad Media», interpretado de forma peyorativa y repleta de tópicos y leyendas en el Renacimiento , cuando la realidad histórica demuestra que se trata de una época  que fue decisiva para la construcción de lo que hoy es Europa , una época de esplendor intelectual, espiritual y artístico que muchos  desinformados todavía se empeñan en calificar de «oscura», y que así ha sido representada en libros, películas y series de televisión.

Un ejemplo de ello se encuentra en la adaptación al cine de la novela histórica El nombre de la rosa, escrita por  Umberto Eco, que serviría como uno de los mayores pilares para instalar ese feísmo y deformación sobre la época ,. en la se caracteriza a la Edad Media como sucia con esa basura que cae de una trampilla del siniestro monasterio, con las caras embarradas y llenas de estiércol y ropas sucias y hechas jirones de muchos de los personajes populares en un ambiente miserable.Se trata de una una buena películo pero con graves errores en su ambientación. 

VÍDEO: El nombre de la rosa -Análisis histórico

Lo cierto es que la suciedad y los malos olores en la Edad Medía existían pero eran inevitables  en  una sociedad mayoritariamente agraria en un mundo ligado al campo, al estiércol y al ganado y también a las actividades que producían mal olor como las tintorerías, las curtidurías de piel, los mataderos o los ceramistas con el plomo, pero aunque la gente estaba acostumbrada a ello  eran conscientes de que ese ambiente poco higiénico y un cuerpo y ropas sucias propiciaban la enfermedad y el contagio , y por ello se preocupaban , dentro de sus posibilidades, por mantener limpias las calles y sus viviendas y cuidar su aseo personal y la limpieza de la ropa de acuerdo con las posibilidades que les permitía su estamento social , en su inmensa mayoría campesinos libres y siervos situados en el  escalón más bajo de la pirámide social.

Para su higiene personal esta mayoría utilizaba para su higiene agua fría conservada en pequeños recipientes, lavándose  “por parroquias”(por partes) , de acuerdo con el agua de que disponían , recogida  en  manantiales, ríos, lagos, pozos y cisternas, que generalmente se encontraban lejos de la aldea lo cual  no permitía su transporte en grandes cantidades y permitirse el lujo de baños , que quedaba reservado para los altos estamentos  .  Y se utilizaba agua fría porque  para calentar el agua para el baño   porque no podían permitirse la gran cantidad de leña necesaria y el importante desembolso económico cuando debía comprarse o pagar un impuesto al señor feudal por su recogida..

Por todo ello lo habitual era que que se lavaran con agua fría las manos y la cara al levantarse y  las zonas sudadas y sucias a la vuelta del trabajo utilizando para ello una palangana o barreño ,que servía también  para antes de acostarse  lavarse las piernas y los pies evitando manchar las sábanas,  que tenían que durar limpias el mayor tiempo que pudieran, porque era más engorroso lavar una sábana que una camisa. Además.los vestidos,diferenciándose el del día a día y el  de los domingos para ir a misa, y la ropa de casa (manteles, pañuelos y ropa de cama) eran  , especialmente para la gente humilde eran unos bienes muy  preciados que debían ser objeto de especial cuidado.  Además de la limpieza corporal se recomendaba también la del pelo, al menos cada tres semanas, con agua y hierbas medicinales , peinándose cada día,  así como  la depilación del vello y el afeitado. 

La gente de la Edad Media también usaba aguas aromáticas, jabones y perfumes, estos últimos muy diferentes entre la gente humilde y los que vivían en la ciudades , y personas nobles o de alto poder económico.Estos últimos usaban perfumes muy caros porque utilizaban sustancias muy difíciles de conseguir y de precio muy elevado, mientras que la gente humilde del campo utilizaba las aguas olorosas, que eran muy fáciles de hacer, siendo los elementos más utilizados para crearlas el romero, las flores de jara y el laurel,  especies que  crecen en abundancia en el campo. Para los perfumes usaban el benjuí, el estoraque y el almizcle, entre otras especies. También preocupaba el mal olor corporal producido por la sudoración existiendo numerosos tratados, recetarios y costumbres para evitarlo . Por ejemplo Trota de Salerno, médica italiana de mediados del siglo XI, recomendaba a las mujeres cuya transpiración era demasiado intensa que se limpiaran con "un paño humedecido en vino, en el que se habrían hervido hojas de arándanos y moras.

En esa época fueron las mujeres las encargadas de transmitir oralmente todo tipo de recetas para el aseo y embellecimiento personal, por ejemplo para fabricar jabones, ungüentos o cosméticos. Ellas también daban o traspasaban consejos para el cuidado bucal, como lavarse y blanquear los dientes, o recomendaciones para el aseo capilar, para el cual utilizaban el agua de lejía, y ya en el siglo XI se diaponía de recetas para teñir el cabello de rubio, negro y rojizo. Igualmente, existían ungüentos para la alopecia, hidratación facial y de manos, blanqueamiento de piel e incluso quitamanchas para la ropa de color y guías para la limpieza en seco.

También los hombres y mujeres medievales  eran conscientes de la importancia de una buena y sana dentadura, y abundaban los consejos para cuidarla porque sabían  que en caso contrario sus complicaciones dentales serían tratadas por barberos, que manipulando pinzas y tenazas y sin ningún producto anestesiante eliminaban el dolor mediante la extracción de las piezas dentales afectadas.Gilbert el inglés, un médico del siglo XIII, recomendaba frotarse los dientes con polvos hechos de hierbas, como la menta, también que se secaran los dientes después de comer con un paño de lino seco, “para que no se pegara la comida y se produjera podredumbre”. En Gales la costumbre era limpiarlos con brotes de avellano y secarlos y frotarlos hasta que brillaran, y en la Península Ibérica se solía utilizar para su higiene un trapo de lino seco y cenizas de romero. Fue sin embargo un cirujano francés, Guy de Chauliac (1300-1368), quien más y mejor se dedicó a la dentadura de sus contemporáneos y sus recomendaciones van desde evitar los alimentos de fácil tendencia a la putrefacción hasta su limpieza con una mezcla de miel, sal quemada y una pizca de vinagre. 

Tampoco es cierto la firmación de que en esa  época ”los cristianos eran muy sucios” y que “no se bañaban más de dos a tres veces al año” (1), y que esa falta de higiene fue lo que durante la epidemia de la Peste Negra supuso que  los musulmanes y los judíos, que tenían “hábitos de aseo personal”, pudieron sobrevivir., aunque la realidad es el número de  musulmanes y  judíos muertos fue igual que el de los cristianos. El  estar limpio o sucio es una opción personal apicable tanto en el mundo cristiano, judío o musulmán , y la enfermedad no tuvo preferencias y daba igual que esa persona estuviera limpia o sucia.

(1) Ya hacia 965 , Ibrāhīm  tomó fragmentos de las crónicas del comerciante Abraham ben Jacob (siglo X) para desacreditar a los cristianos y  escribe sobre los soldados cristianos «francos»:

No se limpian ni se lavan al año más que una o dos veces, con agua fría. No lavan sus vestidos desde que se los ponen hasta que, puestos, se hacen tiras; creen que la suciedad que llevan de su sudor proporciona bienestar y salud a sus cuerpos. Por otra parte sus ropas son en extremo delgadas, hechas jirones, mostrando por entre las aberturas lo más de su cuerpo
Por su parte Abdullah (hacia 1068) escribe algo muy parecido a lo escrito por Ibdrahim, pero refiriéndose a los cristianos de la Península Ibérica, llamados por aquel entonces galaicos:

Sus soldados […]. No pueden verse gente más sucia, más engañosas o más viles: ignoran la limpieza, sólo se lavan una vez o dos en el año, con agua fría. Nunca limpian su ropa, que las llevan continuamente hasta que se caen a girones»

LOS BAÑOS PÚBLICOS


La falsa idea relativa a la falta de higiene personal y suciedad de la Edad media tiene lugar con el Renacimiento y su errónea idealización del mundo antiguo y surge en contraposición a una supuesta Antigua Roma más cívica y salubre, parte de cuya población  utilizaba  los baños públicos (Termas) para su limpieza 

Terma romana

La terma romana 

Aunque los baños públicos romanos , como las termas de Caracalla, son una excepción por tamaño en el mundo romano, lo certo es  que no eran tan idílicos como se presentan porque si bien indicaban una preocupación por la higiene y la apariencia exterior, los baños públicos y sus piscinas de agua corriente tenían todos los problemas imaginables de higiene, cuando eran utilizadas simultáneamente por una multitud, que llegaba a ser de cinco mil personas por por hora. Además, aunque ya en la época de los romanos hay referencias al sapónica, un primitivo jabón a base de lípidos y sales alcalinas  era usado para el lavado de la ropa y no para lavarse, sino como tinte de pelo, mientras que en  en la alta Edad Media ya se usaba el jabón para el lavado de ropa y la higiene personal sindo de uso generalizado en toda Europa 

Baños árabes

Los baños árabes


Los árabes tenían el Hammam o baños árabes  heredados por  de las termas romanas, que proliferaron rápidamente por todo Al-Andalus, un  territorio de la península ibérica que estuvo bajo el poder musulmán durante ocho largos siglos (711-1492), hasta el final de la “Reconquista”,.siendo  lugares de encuentro social donde los ciudadanos ,en turnos que separaban a hombres y mujeres, acudían regularmente a lavarse, cortarse el cabello, recibir masajes y, simplemente, relajarse.los baños públicos , con un ritual de limpieza  según las creencias del Islam. 


Los baños públicos cristianos

A los cristianos de la Edad Media,  salvo excepciones como ha ocurrido en todas las épocas, les importaba su apariencia exterior y cumplían unas normas de higiene muy superiores de lo que imaginamos, tanto en forma privada como se ha indicado anteriormente como también utilizando  baños públicos los que podían permitírselo ,  que  se mantuvieron en los reinos cristianos medievales, aunque alguna leyenda que  tomó forma durante la Ilustración,sostiene que el rey Alfonso VI ordenó la prohibición y destrucción de todos los baños públicos.
 
Dice la leyenda que Alfonso VI tras varias derrotas contra los musulmanes, hecho que que se relata en la Estoria de España, (siglo XIII), que a su vez obtiene datos de la obra, con pasajes más o menos fantasiosos, de Lucas de Tuy, Chronicon mundi, 1236:
«Y preguntó el rey Alfonso a sus sabios, por qué los soldados no podían soportar el esfuerzo del ejército. Ellos respondieron: porque están allí en los baños y los vuelven débiles. Entonces el rey hizo destruir los baños de su reino, y que los soldados sudaran con varios ejercicios.»
Otro error era suponer  que si las ciudades del Renacimiento sufrían problemas de limpieza y canalización de aguas, las del Medievo no podían ser mejores o iguales , agrvando la situación propagando la idea de una Iglesia cristiana rigurosa y puritana, que prohibía la desnudez y consideraba el baño público pecaminoso por incitar el pecado de lujuria. Sin embargo moralistas y clérigos no daban tanta importancia a los cuerpos desnudos, y si levantaban la voz contra los baños de inmersión en «termas» era por considerarlos lugares de relajación moral o de disfrute.

Lo cierto es que el uso de los baños públicos en la Edad Media presentaba un problema  moral que nada tenía  que ver con la higiene, sino con la promiscuidad y su mala utilización, supuesta o real , porque en esos baños sus usuarios se  introducían en grandes tinajas de madera, a menudo dos o tres personas , incluso  hombres y mujeres juntos, siendo habitual  que comieran o bebieran dentro de las propias tinas, que se tapaban con una sábana para que no escapara el calor, situación agravada con la asistencia de prostitutas y clientes que convertían el baño público en un prostíbulo..

Sobre ello, ya en el siglo XVI, el fraile Luis de Escobar en 1526 escribe en su obra  Las respuestas quinquagenas , que en los baños :

Solían siempre hacellos
en ciudades principales
y por bienes comunales
guardallos y sostenellos
los sanos se recreaban
y los dolientes sanaban
y otros bienes muchos más
que dice Santo Tomás
que en los baños se encontraban
mas también hay grandes males
que del mucho uso resultan,
que en los que en ellos se juntan/
hacen pecados mortales.
Que se hacen lujuriosos,
delicados y viciosos/ con achaque de salud,
quedan flacos, sin virtud, cobardes y temerosos

Por su parte Cristóbal de Castillejo, en la primera mitad del XVI escribe en su poema erótico Estando en los baños:

Vienen de todos los estados
tras estos locos placeres
muchos mal aconsejados
frailes, clérigos, casados
hombres varios, y mujeres»

Los baños calientes o de vapor se fueron cerrando a finales del siglo XV y principios del XVI por varias causas, siendo las principales el aumento alarmante de la promiscuidad sexual , la condena religiosa,la idea de que eran puntos de propagación de enfermedades, la progresiva transformación demográfica y urbana y porque el mantenimiento de los baños requería un alto consumo de agua y de leña. Médicos y eruditos desaconsejaron (que no prohibieron) estos baños artificiales, salvo para usos terapéuticos. En el caso de usarse para el aseo debían tomarse ciertas precauciones.

Fuentes: Gente de la Edad Media- Robert Fossier-Editorial Taurus/ Para acabar con la Edad Media -Regine Pernoud- Editorial José J. de Olañeta / El olor de la Edad Media- Javier Traité y Consuelo Sanz de Bremond-Editorial Ático de los Libros /Lo limpio y lo sucio: la higiene del cuerpo desde la Edad Media- G. Vigarello-. Alianza, Editorial

18 de mayo de 2024

SUDORES : GRIEGO, ROMANO E INGLÉS

  

EL SUDOR

El sudor es una sustancia líquida producida por las glándulas sudoríparas. Está compuesto de agua en un 99%. El resto son sales (sobre todo cloruro sódico) y algunas sustancias excretadas por las glándulas. 

Las transpiración 
La secreción del sudor  se produce básicamente por tres causas :

1.  Temperatura externa : La temperatura ambiental afecta a nuestro termostato interno y este es el motivo de por qué sudamos cuando tenemos calor.

2. Ejercicio físico: Correr o hacer cualquier otro deporte que revolucione nuestro aparato locomotor hará que incremente la transpiración.

3. Situaciones de estrés: La tensión emocional, la ansiedad o el nerviosismo hacen que se acelere nuestra respiración y se acelere el rítmo cardíaco. Como consecuencia, la temperatura corporal aumenta y las glándulas sudoríparas producen sudor para rebajarla.

Objetivos del sudor 

El sudor producido por las glándulas sudorípedas tiene al menos cuatro objetivos que benefican a nuestro cuerpo:

1. Eliminar las sustancias de desecho. Es una manera de eliminar toxinas de nuestro organismo hacia el exterior. 

2.  Mantener el pH 5.5 de la superficie de la piel. 

3. Ayudar a mantener la termorregulación , un proceso esencial para la supervivencia humana,  manteniendo  estable la temperatura corporal, evitando un sobrecalentamiento del organismo . 

4. Hidratar la capa córnea. Algunos de sus componentes son parte del llamado NMF (Natural Moisturizing Factor) que es el factor hidratante natural de la piel.   

Las glándulas sudoríparas

Son de dos tipos: ecrinas y apocrinas.
1.  Las glándulas sudorípadas ecrinas:  son la mayoría y se encuentran distribuidas por casi toda la superficie corporal. Constan de un ovillo productor de sudor del que sale un conducto excretor, desembocando directamente en la superficie de la piel.Son muy abundantes en la cara (unas 300 glándulas /cm2) y en los pies (unas 800 glándulas/cm2).
Las glándulas sudoríparas ecrinas segregan un sudor inodoro, incoloro y acuoso que es el que entre otras funciones fundamentalmente ayuda al cuerpo a regular su temperatura, eliminando el calor por medio de la evaporación. Por lo general, este tipo de sudor es el que se ve involucrado en los problemas de hipersudoración. Las glándulas ecrinas se localizan prácticamente por toda la superficie cutánea. Constan de un ovillo productor de sudor del que sale un conducto excretor. Desembocan directamente en la superficie de la piel. Son muy abundantes en la cara (unas 300 glándulas /cm2) y en los pies (unas 800 glándulas/cm2).
El sudor ecrino está compuesto en un 99% por agua, y el otro 1% por una serie de elementos (cloro, sodio, urea, amoniaco, ácido láctico, proteínas...) y no huele, salvo que se mezcle con bacterias de nuestra piel dando origen a compuestos malolientes como amoníaco, aminas, ácido butírico o derivados sulfhídricos.

Los pies huelen especialmente porque en ellos hay una mayor concentración de glándulas sudoríparas, aproximadamente unas 500-740 glándulas ecrinas por centímetro cuadrado frente a las 130-190 que puede haber en la espalda. A la densidad de glándulas sudoríparas hay que añadir las condiciones "ambientales" de los pies: se trata de un entorno con humedad, poco ventilado y lleno de recovecos (los espacios interdigitales) donde las bacterias encuentran un lugar idóneo para alimentarse y reproducirse.
2. Las glándulas sudoríparas apocrinas: se encuentran principalmente en las axilas y en la zona genital. El fluido que producen es más denso y con más cantidad de ácidos grasos y otros lípidos, de tal forma que cuando entra en contacto con las bacterias que se encuentran en la superficie de la piel se metabolizan y produce el olor corporal.

El sudor llamado apocrino, aparece en la pubertad y está controlado hormonalmente. Este sudor de aspecto lechoso es especialmente atractivo para las bacterias, porque es más rico en grasa que el sudor ecrino. Las glándulas apocrinas que generan este tipo de sudor se encuentran principalmente en las axilas, aréolas, genitales y en el ano.


Ambas glándulas , ecrinas y apó uncrinas se activan por medio del sistema nervioso, que suele responder a una variedad de estímulos, incluyendo principalmente el aumento de temperatura corporal, pero también cambios hormonales, las emociones y la actividad física.

El sudor recién producido es inodoro pero la secreción de las glándulas sudoríparas apocrinas contiene sustancias que cuando son metabolizadas por la flora bacteriana cutánea aeróbica y/o anaeróbica, genera metabolitos volátiles que son los responsables del olor de cada individuo, entre ellos  los olores poco agradables o desagradables que puedan emitirse por algunos individuos. Estos olores de la transpiración difieren en función de varias circunstancias como el alimento consumido, medicamentos, la higiene personal, productos para reducir la secreción sudorípara, o el uso de desodorantes perfumados cuando se intenta camuflar el olor, mezcla que a veces da como resultado un olor tan desagradable o más que el que  quería evitarse. Las vestimentas pueden influir en estos olores, debido a la capacidad diferente que tienen las fibras de los diferentes tejidos para albergar a bacterias componentes de la flora cutánea. 

A nivel evolutivo, las glándulas apocrinas fueron las primeras en aparecer. En los humanos, su presencia se ha limitado a la zona preumbilical, areola, axilas, pubis, escroto, región perianal, párpados y canal auricular. En cambio, las glándulas ecrinas aparecieron más tarde en la evolución filogenética, y se encuentran distribuidas a lo largo de toda la superficie del cuerpo. Por este motivo, las apocrinas son mucho menos numerosas que las ecrinas.

Un adulto puede producir alrededor de medio litro de sudor por hora. En condiciones de esfuerzo intenso/deporte y calor se pueden producir 3-4 litros en una hora,  por lo que para evitar un golpe de calor hay que reponer el agua perdida aen el sudor  para evitar deshidrataciones y pérdida de sales.

Atletas griegos compitiendo/ gladiadores/Strigil y recipiente

EL SUDOR DE ATLETAS Y GLADIADORES
Los antiguos griegos no solo admiraban a sus atletas y los veían como celebridades a los que venerar, sino que pensaban que su sudor era un componente esencial  junto al aceite de oliva de un producto con propiedades curativas.  Esos atletas competían desnudos como una celebración del físico masculino y como un homenaje a los dioses y no concebían salir a competir sin previamente aceitarse el cuerpo hasta quedar relucientes. El aceite ayudaba a calentar y flexibilizar los músculos antes de la competición y además  protegía la piel del sol . Al concluir las competiciones , los atletas removían y raspaban  el aceite y el sudor de su cuerpo con un raspador de metal llamado strigil . La mezcla resultante de sudor, polvo y aceite usados se conocía como gloios. Los esclavos recolectaban estos raspados y los acumulaban en frascos que luego se vendán como medicina, un ungüento tópico curativo para los dolores y molestias, en especial para tratar inflamaciones.
Por su parte, en Roma el gladiador era a la vez una estrella y un individuo en el que la sociedad veía al mismo tiempo, un asesino y una víctima, un suicida y un cadáver ambulante, pero su sudor era valioso. Como ocurría con los atletas griegos, era utilizado como unguento tópico. Las mujeres adineradas romanas compraban frascos de ese sudor y tierra raspados de la piel de los combatientes ,empleándolo como crema para suavizar la piel y  mezclado con aceite de oliva y perfumes también como cosmético, aunque . el sudor más codiciado y caro era el  de los  gladiadores triunfantes , utilizado como  afrodisíaco que incrementaba la potencia viril.
Retratos de Arturo Tudor , Catalina de Aragón Y Enrique VIII 

EL SUDOR INGLÉS

Hacía más de un siglo que Londres no contemplaba una boda real tan grandiosa y espectacular. Ese matrimonio, nacido de una lujosa ceremonia celebrada en la catedral de San Pablo el 14 de noviembre de 1501, estaba destinado a cambiar el rumbo de la historia de Inglaterra y a consolidar la dinastía Tudor. Al menos así lo pensaba el monarca Enrique VII, después de haber logrado una alianza con Castilla mediante el enlace de su hijo mayor, Arturo, y la princesa Catalina de Aragón, hija de Fernando e Isabel, los Reyes Católicos. Él tenía 15 años y ella a punto de cumplir 17. Sin embargo, todos esos planes se desmoronarían solo cinco meses más tarde, cuando una desconocida enfermedad acabó con la vida del joven Arturo. Esa enfermedad , muy contagiosa y de elevada mortalidad, que causaba la muerte en horas tras el contagio se conoció con el nombre de sudor inglés y también como enfermedad del sudor, sudor anglicus y pestis sudorosa, nombre derivado de la sudoración profusa y pestilente que , entre otros síntomas presentaban los enfermos. 

Lamuerte de Arturo Tudor y el posterior matrimonio de Catalina con Enrique VIII , hermano del fallecido , supondrían un cambio en la historia de Inglaterra, tanto a nivel político como religioso

La Rosa roja de la Casa de Lancaster /La Rosa Blanca de la Casa de York
EL SUDOR INGLÉS

Las primeras referencias sobre el sudor inglés aparecen en una epidemia que en el año 1485 afectó a la flota que transportaba a las tropas del Duque de Richmond en el contexto de La guerra de las Dos Rosas una guerra civil  que enfrentó intermitentemente a los miembros y partidarios de la Casa de Lancaster  contra los de la Casas de York  entre 1455 y 1487. La epidemia se extendió por toda la flota y después a su llegada a los puertos ingleses contagió pueblos y ciudades. Tras registarse cinco oleadas de la epidemia en 1485, 1508, 1517, 1528, y 1551, con duración de dos a seis meses cada una en un período de 66 años, desapareció, sin conocerse la causa, en 1552. 

La nueva enfermedad encontró un terreno abonado: insalubridad de los pueblos medievales, higiene individual deficiente, hacinamiento y una ciudad como Londres sin alcantarillado, acueducto o servicios sanitarios, y con calles estrechas, no pavimentadas, y convertidas en cloaca para el hombre y los animales de tracción. Así, en este contexto donde la peste negra había estado presente, y que sufría el tifus, el sarampión, la viruela, la sífilis y la disentería, es de suponer que era responsable de un ambiente de paranoia colectiva que alcanzó su paroxismo con la llegada del desconocido, terrible y mortífero sudor inglés. 

Aquellas epidemias sucedieron en una época de confusión y de agitación religiosas, marcada por el rompimiento de Inglaterra con la Iglesia Católica,el cierre de sus monasterios y la protesta de Martín Lutero en 1517 que desencadenó la Reforma. Con este telón de fondo,  episodios, que, una vez más,  encontraon una interpretación religiosa, un castigo de Dios por haber perseguido la Palabra de Dios o por su desobediencia y haber abandonado las enseñanzas de la iglesia tradicional. 


El médico Thomas Forestier, oriundo de Normandía, que se encontraba en Londres  en aquel momento,  aportó la primera descripción de esta novedosa epidemia que duró hasta que en 1552 desapareció de manera repentina. En un corto manuscrito publicado en 1490  Forestier hizo énfasis sobre la brevedad, la intensidad y la letalidad de la enfermedad, así como sobre su impacto demográfico y perfil epidemiológico. Constató que ''el exterior es calmado, el interior excitado [...], el calor en esta fiebre pestilente muchas veces no parece excesivo para el médico y el sudor en sí tampoco es muy caliente [...]. Pero los enfermos exhalan vapores fétidos, corruptos, pútridos y nauseabundos cerca de la región del corazón y de los pulmones [...]. Hay ''sudoración profusa y fétida ( de ahí el nombre pestis sudorosa), enrojecimiento de la cara y de todo el cuerpo [...] mucha sed, fiebre alta, dolor de cabeza y a veces manchas negras en la piel [...]'', y la muerte sobrevenía porque el corazón estaba ''dominado por los venenos pestilentes''. Además algunos morían de manera súbita en la calle mientras caminaban o conversaban, y sus víctimas podían ser miembros de la aristocracia, comerciantes, ricos o pobres. 

Por su parte el médico inglés John Caius , describía los siguientes síntomas de la enfermedad:  comienzo muy agudo con una sensación de temor irrefrenable; escalofríos muy intensos y vértigos; cefalea y dolores muy fuertes de cuello, hombros y miembros superiores e inferiores; y un gran cansancio. Este inicio de la enfermedad duraba entre 30 minutos y 3-4 horas y a continuación se pasaba a un cuadro de fiebre y sudoración muy profusa (el signo más llamativo, de ahí su nombre) con olor fétido. Un poco más tarde aparecía una sensación de terrible calor, cefalea irresistible, delirio, taquicardia y sed muy intensa. Posteriormente, surgía dolor cardíaco, dificultad respiratoria, letargia y colapso con fallo multiorgánico. Era tan fulminante que el enfermo moría en menos de 24 horas y los que sobrevivían no quedaban inmunizados. Desde el punto de vista epidemiológico hay que señalar que se daba con mayor frecuencia en verano e inicios de otoño y, curiosamente, afectaba muy poco o prácticamente nada a los niños.

Esa misteriosa y letal enfermedad contaba con unas características poco corrientes. No atacaba a los bebés ni a los niños pequeños, y sus víctimas eran, mayoritariamente, varones jóvenes, sanos y fuertes de buena posición económica. 

Los síntomas podían confundirse econ un proceso gripal (palidez, debilidad, estremecimiento, frío y accesos de fiebre), salvo porque pasados solamente uno o dos días el sujeto o moría o mejoraba de forma casi inmediata.
 

No era el morbus pauperum o morbo de los pobres, sino un verdugo y el flagelo de las clases sociales más privilegiadas, como la nobleza, la realeza, el clero y la comunidad universitaria. Lejos de propagarse entre los más débiles y mal alimentados, la enfermedad se focalizó en las clases sociales altas y medias: los primeros en morir en Londres fueron el Lord Mayor (el alcalde) y sus concejales. Lo más sorprendente es que, según las crónicas, esta primera epidemia no tuvo su réplica en ningún otro rincón de Europa, ni siquiera en los vecinos territorios de Escocia e Irlanda. Entre el mito y la realidad, se llegó a sostener que ningún extranjero residente en Inglaterra fue contagiado por la extraña enfermedad

Pero además de selectiva, la epidemia destacó sobre todo por su alta letalidad: algunas ciudades inglesas perdieron más de un tercio de sus habitantes. Los síntomas, no en vano, eran muy distintos a la otra enfermedad conocida, la peste bubónica, capaz de provocar tantas muertes en tan poco tiempo. Con la misma celeridad con la que había llegado, «el sudor inglés» se marchó de forma inesperada y no volvió a aparecer hasta una década después. A las oleadas que asolaron de forma periódica Inglaterra, les siguió una en 1528 que dio finalmente el salto al continente europeo, pero sin dejar un rastro lógico. Afectó primero a los franceses, luego a los alemanes donde provocó más de un millar de muertes en una semana, y desde allí se extendió a Suecia, Suiza, Dinamarca y Noruega, Lituania, Polonia y Rusia, Bélgica y Países Bajos. En cada lugar la infección no duró mas de un par de semanas, y antes de finalizar el año había desaparecido, excepto en el este de Suiza, donde permaneció hasta el año siguiente. La epidemia también golpeó a los turcos que en ese momento, en 1529, mantenían bajo asedio la ciudad de Viena, siendo uno de los principales motivos de que tuvieran que retirarse sin conseguir finalmente su objetivo.


El sudor inglés  fue una enfermedad que tuvo incidencia en la historia,  especialmente por su marcada distribución por sexo y edad indujo una percepción apocalíptica, pánico, hipocondría y cambios en la conducta humana. Afectó el curso de la política en Inglaterra y Francia, truncó el sitio de Viena por la desmoralización y la huída de los turcos, incidió en la Reforma protestante en el Viejo Continente, produjo escasez de mano de obra y de comida, causó parálisis del comercio e indujo tibias medidas de aislamiento y de cuarentena. Thomas  Forestier y Jhon Caius  aportaron las primeras hipótesis sobre el origen o las causas de la enfermedad, 

Forestier especuló sobre las causas próximas, afirmando que ''la tierra se está pudriendo como se ve en muchos lugares, como en cuevas profundas o por los malos olores emanados de las minas de plata, y venenos producidos por bestias muertas, dragones o serpientes o aguas malas [...], las que son las grandes causas de la putrefacción que corrompe el aire y así se infectan nuestros cuerpos''. Por su parte  Caius  combinó las causas remotas con las próximas al referirse a ''extrañas circunstancias'', como la conjunción de ciertos planetas y un verano inusualmente seco en un país generalmente húmedo, pero expuso dos causas próximas: una, la infección, debida a ''exhalaciones del fondo de la tierra y a vapores endemoniados'', todo ligado a la naturaleza del suelo, el clima y las constelaciones; y la otra, ''los espíritus impuros en cuerpos corruptos por la glotonería'' que a su vez causa un exceso de humores. Se evocaba las condiciones atmosféricas de Inglaterra, la glotonería de sus conciudadanos y su adicción a las bebidas; y en 1529, los médicos no ingleses se referían igualmente a los aires fríos de Inglaterra que no alcanzaron a calentarse con el sol y que se difundieron en el continente europeo. También se achacó  la enfermedad a consumo de alimentos de mala calidad y en la respiración de un aire viciado, cargado de emanaciones malsanas y procedente de aguas pútridas y estancadas.

Como remedio para la enfermedad, Forrestier prescribió una dieta simple, purgantes, flebotomía ( sangría  terapéutica consistente   en sacar sangre a un paciente buscando un beneficio). y un complejo electuario ( Preparación farmacéutica hecha con varios ingredientes, casi siempre vegetales, y cierta cantidad de jarabe o miel), mientras que Caius  recomendó como medida preventiva una dieta moderada a base de determinados tipos de carne, pescado y frutas, asumiendo que cualquier inglés ''come tan bien como el rey'',y al ser glotones6 se altera el equilibrio de los humores. Además, Caius aplicó la Ley de semejanza (1) como medida curativa, haciendo sudar a los pacientes cubriéndolos durante veinticuatro horas con montones de ropa de cama rellena con plumas de ganso sin permitir que se descubra ni siquiera un dedo de la mano . Los enfermos inmersos en un ''líquido amniótico antihigiénico'', donde todo, desde la ropa hasta el colchón, estaba empapado en sudor, presentaba el agravante de que esta práctica podía esconder posibles signos de hemorragia. Lo cierto es que las  causas y el origen el origen del sudor inglés, quedaron como simples y extravagante hipótesis propias de su tiempo,  y  los tramientos para combatir ela enfermedad  resultaron ineficaces.
(1) Uno de los fundamentos de la Homeopatía es la Ley de Semejanza o Similitud (similia similibus curantur o “lo semejante cúrese con lo semejante”), que fuera enunciado por primera vez por el médico griego Hipócrates de Cos (460 al 370 a.C.) para explicar un camino de curación acorde con el proceder de la naturaleza. En términos generales, este principio sostiene que un paciente puede curarse mediante la administración de una sustancia que provoque, en una persona sana, síntomas parecidos a los que adolece.

Una afección dinámica más débil es destruida duraderamente en el organismo vivo por otra más fuerte, si la última (aunque diferente en especie) es muy semejante a la primera en sus manifestaciones 


La  enfermedad acabó en el año  1552,  a partir del cual no se volvieron a registrar más brotes con ese nombre. Todavía hoy el sudor ingés  está plagado de interrogantes para los expertos en epidemias sobre que tipo de enfermedad fué, aunque se ha conjeturado con varia causas posibles como algún tipo de gripe o un hantavirus que provocaba afecciones pulmonares graves. En caso de ser un hantavirus pudo ser transmitido o por roedores o simplemente por la transmisión directa de persona a persona. La idea de que solo afectara a ingleses está completamente descartada y pertenece al mundo de los mitos. También las causas que originaban la enfermedad son objeto de especulación, pudiendo se culpa de las aguas residuales y de la falta de higiene, lo cual explicaría que se propagara sobre todo a los núcleos urbanos y, en consecuencia, a personas de altos recursos económicos.

Fuentes:  Anatomía y fisiología del cuerpo humano -J. A. F. Tresguerres -A. López-Calderón M. A.Villanúa -Editorial Ma Graw Hill /Odorama-- Federico Kukso-Editorial Taurus /https://hmong.es  /https://www.researchgate.net / https://www.redalyc.org