Mostrando las entradas para la consulta lobos y hombres lobo ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta lobos y hombres lobo ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

9 de noviembre de 2017

LOBOS Y HOMBRES LOBO


El lobo

Durante la Edad Media, el lobo queda clasificado como animal maléfico, y se convierte en el chivo expiatorio y catalizador de odio entre los siglos XI y XII, en una época de crisis ambiental que empuja a los lobos hambrientos hacia los centros habitados. Esa criatura infernal ,voraz, insaciable y feroz, serio competidor del hombre en tiempos de escasez, más que cualquier otro animal, dió cuerpo a los miedos del hombre. Se puede decir en cierto sentido, que es el animal de los animales, y a él se han referido en los siglos pasados como la “bestia”. Además, el lobo, gracias a la tradición cristiana se convierte en una representación del diablo ( lobo=diablo y oveja = fieles) y en ocasiones de los herejes ( llamados lobos de Satán).


Hombre lobo

El Hombre lobo, es tradicionalmente el que, por efectos de la magia o por propensión natural , posee la habilidad de transformar su aspecto en lobo. Se decía que dos cualidades permanecían siempre: su voz y sus ojos, y que podrían clasificarse en:
  • Hombres-lobo hereditario: su enfermedad involuntaria es transmitida de generación en generación como consecuencia de alguna terrible maldición familiar.
  • Hombre-lobo voluntario: supuestamente adquiría este aspecto por utilizar magia negra, encantamientos, ungüentos, cinturones de pieles de animales.
Ya en los siglos XVI y XVII los tratadistas hicieron referencias de muy variado tipo a la utilización de ungüentos y hierbas que, frotados o ingeridos, creaban en sus usuarios la ilusión de convertirse en lobos. Entre la larga lista de ingredientes utilizados para la transformación, se encuentran entre otros la raíz de belladona, hierba mora, sangre de murciélago y de abubillas, apio, hollín, perejil, hojas de álamo, adormidera, beleño, cicuta... y crustáceos.Sin embargo, el consumo de sustancias alucinógenas no agota la descripción de las enfermedades que, desde antiguo, los fisiólogos llamaron licantropía. 


Licantropía

Paulos Aigina, médico que vivió en Alejandría en el siglo VII y célebre autor de una enciclopedia sobre medicina en siete volúmenes, analiza la enfermedad y la describe a partir de su experiencia clínica., atribuyéndola a:
“….el mal funcionamiento del cerebro, patología humoral y drogas alucinógenas. Paulos describió los síntomas de sus pacientes licantrópicos en los siguientes términos: palidez; visión débil; ausencia de lágrimas y de saliva, con la consiguiente sequedad de ojos y lengua; sed excesiva, piernas incurablemente ulceradas (por rasparse con frecuencia cuando caminan en «cuatro patas»); compulsión obsesiva a vagabundear de noche en cementerios y a aullar hasta el alba. Para la cura, el fisiólogo recomienda baños, purgas, apertura de una vena, dieta controlada, y para prevenir el insomnio y el vagabundeo nocturno, frotar las narinas del paciente con opio, de manera de asegurar un sueño ininterrumpido”.
Desde muy antiguo, se atribuyeron al lobo algunos aspectos negativos asociados al mal, como su voracidad, su actividad cazadora nocturna aprovechando la oscuridad (frente a la luz de Cristo), y un supuesto comportamiento lujurioso de las lobas. Estos elementos crearon una imagen maléfica del lobo. El lobishome es además una manifestación de la primacía de los instintos más primarios del hombre, el lado oculto que todos llevamos dentro.

Según esto, un hombre lobo tiene tres formas de licantropía; la de humano, la híbrida entre humano y lobo, y la de lobo. En su forma humanoide es totalmente indistinguible del resto de los humanos. Su tamaño, inteligencia y demás características son las mismas que las de cualquier hombre. En su forma híbrida tiene características de hombre y de lobo. Tiene el cuerpo cubierto de pelo, las piernas más cortas (aunque su tamaño total suele ser unos 30 cm. mayor que en su forma humana), la cabeza de lobo, manos de humano y una cola corta. Puede andar a 4 patas o erguido. 
La creencia en el hombre-lobo es uno de los mitos más antiguos y arraigados en Europa, al igual que ocurre en otras latitudes con el hombre-jaguar, hombre-pantera, hombre-oso y un largo etcétera. Animales poderosos y peligrosos, los lobos han sido por mucho tiempo el terror de los campesinos cuando el hambre los empuja hacia las aldeas en el invierno. No es de asombrarse, por lo tanto, que la imaginación popular haya inventado que ciertos seres humanos pueden transformarse en lobos y devorar a otros hombres.


Durante los siglos XV y XVI, los hombres lobos, como se les llamaba, fueron un tema recurrente, ya que una verdadera psicosis reinaba entonces entre el campesinado y numerosos individuos acusados de Licantropía (capacidad de transformarse en lobos). Fueron juzgados y condenados por los tribunales por haber cometido asesinatos de carácter canibalesco bajo la apariencia de lobos. Aparecen con frecuencia esos hombres-lobo que muchas veces se mezclan con los otros hombres, sobre todo en las leyendas del norte. Siempre persiguen a las mujeres y a los niños, a las mujeres para poseerlas y a los niños para devorarles. Los hijos de las mujeres fecundadas por un hombre-lobo, no eran auténticos hombres-lobo, pero huían de sus casas y muchas veces desaparecían para no regresar sin que se supiera lo que había sido de ellos. 

Según la leyenda los hombres-lobo se podían reconocer por las cejas siempre pobladas y reunidas encima de la nariz y por una gran mancha peluda que tenían en la espalda. Se trata fundamentalmente de un ser que durante el día mantiene una apariencia relativamente normal, dentro de los cánones humanos, pero que durante la noche, y a causa del influjo de la luna llena, padece una metamorfosis que lo convierte en un monstruo de características lupinas. Le crece el pelo en todo el cuerpo y su nariz se convierten en un hocico de lobo. Sus orejas se hacen largas y puntiagudas como las de los lobos. Sus dientes crecen y se hacen afilados. Solo hay una manera de matar a un hombre lobo. Algo hecho de plata tiene que atravesar el corazón del hombre lobo. Esto es así en casi todas las leyendas de hombres lobos. 

En numerosas tradiciones universales se produce la metamorfosis de hombre a animal, conocida como tariantropía, pero la leyenda de estas metarmorfosiss, en el caso de hombre a lobo, se debe a enfermedades mentales o genéticas conocidas como licantropía clínica, porfiria o hipertricosis.

En folklore, mitología y antropología, la forma más conocia de teriantropía es la licantropía (del Griego lycos (lobo) y anthropos (hombre"),  término técnico para la transformación de humano a animal. Aunque la definición exacta de licantropía se refiera expresamente sólo al cambio en la forma de hombre a lobo, el término a menudo es usado para referirse a la transformación en cualquier otro tipo de animal.

Licantropía clínica

La licantropía clínica es una enfermedad mental que hace creer al que la padece que ha asumido el aspecto, voz y comportamiento de un lobo, sin que haya sufrido una transformación física. Estas personas creía que el pelo les crecía por debajo de su piel, creencia que dio ligar a que ,en algunos casos, se les descuartizara para comprobarlo.

Mujer afectada de porfiria

Porfiria

La porfiria es una enfermedad congénita, debida a un gen recesivo que impide que en la médula se produzca la transformación de porfobilinógeno en porfirina (sustancia que forma parte de un grupo de derivados del pirrol, sin hierro o magnesio, que se encuentra en el protoplasma y forma la base de algunos pigmentos . Los síntomas incluyen una severa sensibilidad ante la luz, orina muy oscura (por las grandes cantidades de porfirina que se eliminan), tendencia a la ulceración de la piel –produciéndose, a la larga, la destrucción de huesos y cartílagos, con la consiguiente pérdida de nariz, orejas, párpados y dedos–, abundancia de pelo y sobrepigmentación en las áreas fotosensibles, obscurecimiento de los dientes por los depósitos de porfirina y una médula hiperplásica, con la consiguiente anemia. Algunas manifestaciones de la enfermedad incluyen además desórdenes mentales que van de la histeria a la psicosis maníaco-depresiva y el delirio.

Así, el especialista Dr. L. Illis, en 1964 en su articulo "Sobre la Porfiria en la etiologia de los Hombres Lobos" dice, 
Es posible, entonces, trazarse una imagen del enfermo de porfiria que, aunque no necesariamente de manera característica o típica, encaje en toda la evidencia disponible en la literatura sobre la porfiria: tal persona, por su fotosensibilidad y el desfiguramiento consiguiente, tal vez sólo quiera salir de noche. La piel pálida, amarillenta y excoriada puede explicarse por su anemia hemolítica, su ictericia y su prurito. Esos rasgos, junto con la hipertricosis y la pigmentación, se ajustan perfectamente a las descripciones antiguas de los hombres lobo. Puede que el desdichado enfermo se halle mentalmente perturbado y muestre algún tipo o grado de comportamiento anormal. En épocas pasadas, eso se habría visto acentuado por el trato físico y social recibido de otras personas, quienes se habrían explicado la cuestión en términos de brujería o posesión satánica.
Los dientes rojos, la orina roja, los vagabundeos nocturnos, la mutilación de rostro y manos y  el comportamiento alterado de los afectado de porfiría serían en gran parte los causante del miedo provovovado a los habitantes de  comunidades primitivas de zonas relativamente aisladas .

Pedro González, el "Salvaje Gentilhombre de Tenerife" 

Hipertricosis

La hipertricosis es una singular enfermedad congénita que consiste en el crecimiento excesivo del pelo –generalmente largo, suave y ondulado– en distintas partes del cuerpo, como una persistencia del lanugo, que es el vello que recubre al feto humano. A lo largo del tiempo, fueron estudiadas unas cuarenta familias, no emparentadas entre sí, que sufrieron esa dolencia. 

Un caso temprano notable fue el de Pedro González, nacido en las islas Canarias en 1556, el cual tenía todo el cuerpo cubierto de pelo largo y suave, como un perro de Terranova. Este hombre fue llevado a la corte del rey Enrique II de Francia como una curiosidad, se casó allí y tuvo tres hijos, todos los cuales heredaron la misma forma de pilosidad. Uno de ellos, por lo menos, llevó este trastorno hasta la tercera generación.

Fuentes: Licantropía: historias de hombres lobo en occidente - Jorge Fondebrider- Adriana Hidalgo editora / Animales mágicos-Roberto Marchesini /Sabrina Tonutti-Editorial de Vecchi / Testigos del prodigio-Jesús Callejo y José Antonio Iniesta-OBERON-Grupo Anaya S.A. /http://www.xn--revistaaocero-pkb.com

30 de diciembre de 2021

LAS ENSEÑANZAS DE CAPERUCITA ROJA

Las enseñanzas de los cuentos populares infantiles

En el campo de la literatura infantil no existe  nada más enriquecedor para los niños que los viejos cuentos populares, una variedad del cuento folclórico que constituye  una de las más antiguas formas de narrativa de la cultura occidental, historias en los que abundan elementos simbólicos que los mayores usaban para transmitir de forma oral enseñanzas a los jóvenes, y cuyo gran contenido pedagógico llevó a numerosos folcloristas a conservarlos por escrito para asegurar su pervivencia.

Los cuentos populares no sólo destacan por su forma literaria y su belleza estética, sino también porque son comprensibles para el niño. Existe maldad y violencia pero nunca dejan de ser castigadas; el  malo es siempre malo y es castigado,  el bueno es siempre bueno y es recompensado, y no tienen cabida los personajes ambivalentes, que podrían desconcertar e inquietar al niño. 

Así, el cuento, transmitido de forma oral, tiene como objetivo último el plantear bajo el aspecto de ficción una moral y enseñanzas en el contexto de la época en el que fueron escritos, con la advertencia sobre peligros posibles y premio o castigo según el comportamiento observado.

Ejemplo de ello es el cuento de Caperucita Roja , en sus versiones más conocidas escritas por Charles Perrault y Jacob y Wilhelm Grimm.

La enseñanza sexual 

La primera versión escrita del cuento de Caperucita Roja fue publicada en 1697 por Charles Perrault en su recopilación Contes de ma mère l’Oye (Cuentos de mamá Oca) , que contiene 8 cuentos : La bella durmiente del bosque, Caperucita Roja, Barba azul, El gato con botas, Las Hadas, Cenicienta, Riquet el del copete y Pulgarcito.

Perrault concibió esa recopilación como una colección de lecciones morales dirigidas a la sociedad de su tiempo, reprendiendo los vicios que abundaban en ella. En «Le Petit Chaperon rouge» (Caperucita Roja), Perrault previene a las jóvenes francesas contra los seductores que buscaban aprovecharse de ellas, pero también lanza una advertencia sobre la necesidad de castidad y de refrenar los instintos sexuales.

Mediante la metáfora de la niña devorada por el lobo su mensaje queda bastante explícito en el relato y en la moraleja final en verso que lo acompaña; y los lectores de la época no tendrían ninguna dificultad para entenderlo en su contexto: en la Francia de Perrault existía un mundo cortesano de libertad sexual, promiscuidad e incluso unas tempranas comunidades de mujeres con ideas protofeministas de libertad e independencia, lo cual incluía la libertad para desarrollar una activa vida sexual fuera del matrimonio. 

Y mientras tanto, la virginidad femenina seguía siendo un requisito indispensable para el matrimonio, lo cual llevaba a los padres a extender una estricta vigilancia sobre las niñas. Muchas de ellas, como la propia esposa de Perrault, se criaban en conventos, la ley reconocía al padre el derecho de recluir a su hija hasta el matrimonio o hasta cumplir los 25 años y a menudo las amantes despechadas no veían otra salida que tomar los hábitos. En este contexto donde convivían el frenesí sexual y la preocupación por la honra, donde los manuales cortesanos advertían a hombres y mujeres sobre la necesidad de conservar la buena reputación, Perrault escribe una historia sobre una niña ingenua que «ha visto al lobo» (expresión usada en la época para expresar la pérdida de la virginidad) y es castigada por ello. 

En ese tiempo un gran número de niños y adolescentes frecuentaban el bosque, un hermoso lugar durante muchos años, pero que lamentablemente perdió parte de su encanto, cuando varios niños aparecieron muertos y violados dentro del bosque, que en principio se creyó que había sido obra de un grupo de jóvenes borrachos que pasaban por la zona. Pero si bien durante un tiempo los casos cesaron, volvieron a aparecer más cuerpos de niños violados y muchos desaparecidos, sospechándose que un violador pedófilo , un hombre lobo, acechaba la zona. Los niños acostumbrados a pasear por el bosque le restaron importancia, pero sus padres atemorizados encontraron en "Caperucita Roja" un modo de hacerles ver los peligros que que les acechaban y evitar de ese modo que fueran al bosque. 


Charles Perrault, versionó el cuento original de Caperucita Roja, dándole un final trágico, en el que el Lobo se come a la abuelita y a Caperucita Roja sin que nadie pudiera rescatarlas. 

Dicho final dice: "¡Abuelita, qué dientes más grandes tienes! Son para comerte. Y diciendo estas palabras, el malvado del lobo se arrojó sobre Caperucita y se la comió. Fin.", acabando el cuento con la siguiente moraleja:

Aquí vemos que la adolescencia, 
en especial las señoritas, 
bien hechas, amables y bonitas 
no deben a cualquiera oír con complacencia, 
y no resulta causa de extrañeza 
ver que muchas del lobo son la presa. 
Y digo el lobo, pues bajo su envoltura 
no todos son de igual calaña:
Los hay con no poca maña, 
silenciosos, sin odio ni amargura, 
que en secreto, pacientes, con dulzura 
van a la siga de las damiselas 
hasta las casas y en las callejuelas; 
más, bien sabemos que los zalameros 
entre todos los lobos ¡ay! son los más fieros.

Y es que en esa época cuando una muchacha perdía su virginidad se decía que “elle avoit vû le loup” ( ella abía visto el lobo), y Perrault utilizó el cuento como advertencia para las señoritas de alta sociedad, advirtiéndoles de que permanecieran castas frente al lobo , ese hombre seductor que roba su mayor valor: su virginidad. Aún hoy en Diccionario de la Lengua española de la RAE en una de sus acepciones define coloquialmente a lobo como “Hombre sensualmente atractivo”. Tiempo después el cuento cambia de sentido al presentarse sin la sugestiva moraleja, que desaparece en buena parte de las recopilaciones de cuentos que conocen los lectores modernos. 
La enseñanza de la obediencia

Gracias al éxito inicial de Contes de ma mère l’Oye, Caperucita Roja y el resto de personajes de la obra lograron pervivir, y en el siglo XIX la historia llego a oídos de Jacob y Wilhelm Grimm. Los hermanos, preocupados por el patrimonio cultural alemán, realizaron una recopilación de cuentos populares que publicaron por primera vez en 1812 con el título de Kinder und Hausmärchen ( Niños y mascotas ). Pero a pesar de incluir la palabra Kinder (niños) en el título, esta primera versión no estaba dirigida a los niños ni estaba pensada como obra de consumo, sino que buscaba ser una fuente académica para los investigadores de la cultura popular alemana. 

Esta iniciativa no resultó muy rentable y los hermanos no tardaron en decidir darle un nuevo enfoque, convirtiendo su recopilatorio cultural en un libro de entretenimiento que estaba dirigido a un público que hasta entonces carecía de literatura propia: los niños. Con los Grimm nació la literatura infantil como la conocemos actualmente y los cuentos infantiles comenzaron a entenderse tal como los vemos hoy en día, como historia con una enseñanza moral para niños pequeños. 

Para poder vender estas historias llenas de muerte, sexualidad y escatología al publico infantil, los hermanos Grimm tuvieron que adaptar los cuentos que recogieron a la moral de la época y hacerlos aptos para niños, a pesar de lo cual muchos de ellos conservaron buena parte de su contenido violento, presuntamente porque los Grimm consideraban que tenía un efecto catársico muy potente y hacía que la enseñanza llegara mejor a los lectores .

Este trabajo también supuso una reelaboración ideológica y los hermanos Grimm aburguesaron los cuentos, que antes pertenecían al pueblo, para hacerlos acordes a la mentalidad de las clases medias y altas . Pero las sucesivas modificaciones de los hermanos no fueron solo de carácter comercial, sino también de purificación estilista de los cuentos, dándoles un alto valor lingüístico y literario. De esta manera, lo que empezó como un trabajo científico acabó presentado a los padres como una lectura placentera y un manual de buenas costumbres para sus hijos. 
Desde la versión de Perrault (1697) a la de los Grimm (1812) pasaron más de cien años, y en ese período el concepto de niñez incorporó algo de suma importancia para los siglos venideros: la educación del niño. Podemos decir que es en el siglo XIX cuando la función formativa comienza a cumplir un rol central dentro del concepto de niñez y por lo tanto de los textos literarios destinados a los niños. 

Este cambio en el concepto de niñez explica las diferencias operadas entre la versión de Perrault y la de los hermanos Grimm de “La Caperucita Roja”. Los Grimm introducen en la historia una  recomendación a Caperucita antes de partir, promoviendo valores de enseñanza y disciplina, con una figura maternal más destacada, y Caperucita no se acuesta en la cama con el lobo, transformando la parábola sexual de Perrault en una .fábula familiar, y cambian el final que es más violento , transformando la parábola sexual de Perrault en una fábula familiar de las consecuencias derivadas de la desobediencia. 
Entonces el lobo decidió hacer una siesta y se volvió a tirar en la cama, y una vez dormido empezó a roncar fuertemente. Un cazador que por casualidad pasaba en ese momento por allí, escuchó los fuertes ronquidos y pensó, ¡Cómo ronca esa viejita! Voy a ver si necesita alguna ayuda. Entonces ingresó al dormitorio, y cuando se acercó a la cama vio al lobo tirado allí. "¡Así que te encuentro aquí, viejo pecador!" dijo él."¡Hacía tiempo que te buscaba!" Y ya se disponía a disparar su arma contra él, cuando pensó que el lobo podría haber devorado a la viejita y que aún podría ser salvada, por lo que decidió no disparar. En su lugar tomó unas tijeras y empezó a cortar el vientre del lobo durmiente. En cuanto había hecho dos cortes, vio brillar una gorrita roja, entonces hizo dos cortes más y la pequeña Caperucita Roja salió rapidísimo, gritando: "¡Qué asustada que estuve, qué oscuro que está ahí dentro del lobo!," y enseguida salió también la abuelita, vivita, pero que casi no podía respirar. Rápidamente, Caperucita Roja trajo muchas piedras con las que llenaron el vientre del lobo. Y cuando el lobo despertó, quizo correr e irse lejos, pero las piedras estaban tan pesadas que no soportó el esfuerzo y cayó muerto. 
Las tres personas se sintieron felices. El cazador le quitó la piel al lobo y se la llevó a su casa. La abuelita comió el pastel y bebió el vino que le trajo Caperucita Roja y se reanimó. Pero Caperucita Roja solamente pensó: "Mientras viva, nunca me retiraré del sendero para internarme en el bosque, cosa que mi madre me había ya prohibido hacer." 
En posteriores ediciones fue añadida al cuento la siguiente historia: 
Se cuenta también que en cierta ocasión, cuando Caperucita Roja llevaba dulces a su abuela, otro lobo se acercó a ella, le habló y quiso apartarla del camino. Pero esta vez Caperucita Roja se cuidó mucho de hacerle caso, siguió derechamente su camino y apenas llegó a casa de la abuela le dijo que se había encontrado con el lobo y que éste le había dado los buenos días, pero que le había echado una mirada maligna; y añadió: 
De no haberme encontrado en mitad del camino me hubiese devorado. 
Ven conmigo –le dijo la abuela–; vamos a cerrar la puerta para que no pueda entrar. Al poco rato llamaba el lobo a la puerta y decía: 
Abre, abuela, soy Caperucita Roja y te traigo dulces. Pero se quedaron calladas y no le abrieron la puerta. El malvado lobo se puso a rondar la casa, saltó luego al tejado y se dispuso a esperar allí a que llegase la tarde y Caperucita Roja saliese de la casa; entonces pensaba seguirla y comérsela en la oscuridad. Pero la abuela se dio cuenta de lo que tramaba y se le ocurrió un plan para salvar a la niña. Delante de la casa de la abuela, había una gran fuente de piedra. La anciana dijo a la niña: 
Toma la olla, Caperucita Roja; ayer estuve cocinando embutidos; lleva el agua hervida a la fuente. 
Caperucita Roja estuvo llevando agua hasta que la fuente se llenó. Entonces el olor a embutidos llegó hasta el techo donde estaba el lobo; éste olfateó y miró hacia abajo; finalmente alargó tanto el cuello que no pudo sostenerse más y empezó a resbalarse. Cayó así del techo a la gran fuente y se ahogó. Entonces, Caperucita Roja se fue muy contenta a su casa y nadie le causó ningún daño. 
Así, mientras en la versión de Perrault la historia con moraleja sexual termina con la niña devorada por el lobo, en el cuento de los Grimm la moraleja es familiar, con castigo a la desobediencia cuando es devorada , pero con redención final cuando tanto ella como su abuela son rescatadas por un cazador que abre la tripa al animal antes de su muerte , o bien cuando aprendida la lección, Caperucita Roja y su abuela acaban con un segundo lobo sin sufrir un solo rasguño y estableciendo a diferencia de Perrault un final feliz a Caperucita Roja.
 
La enseñanza feminista 

Es difícil establecer de qué manera los distintos antecedentes de Caperucita roja influyeron unos sobre otros, lo mismo ocurre al intentar seleccionar los materiales que Perrault pudo usar para escribir la historia. Aun así, en 1951 Paul Delaure, un folclorista francés, publicó un estudio sobre un cuento anónimo llamado Le conte de la mère-grand (El cuento de la abuela), el cual comparte muchos elementos con Le Petit Chaperon rouge y, tal como señalan varios autores es probable que fuera el principal material, aunque seguramente no el único, que utilizó Perrault para escribir su cuento. 

En el Cuento de la abuela , más del gusto feminista, la heroína de la historia no utiliza la famosa capa roja (con capucha), detalle añadido por Perrault; tampoco es rescatada por un cazador o un leñador que pasa por ahí, un elemento que fue añadido por los hermanos Grimm, y tiene un final feliz y el triunfo de la heroína, que puede resolver la situación sin precisar de ayuda alguna. No es una advertencia a las niñas de los peligros sexuales o de la desobediencia, sino que tiene que ver con la iniciativa y la maduración femeninas.
La historia es protagonizada por una niña, que esta vez no tiene ningún atributo característico que le dé nombre, a la que su madre encarga llevar una hogaza de pan y una botella de leche a su abuela. En una encrucijada se encuentra con un bzou, un hombre lobo, que le pregunta a dónde va y qué camino va a escoger, si el de las agujas o el de los alfileres. La niña escoge el camino de las agujas y el bzou toma el camino contrario. Al llegar a la casa mata a la abuela, guarda su carne en la despensa y su sangre en una botella, para después dárselos de comer a la niña cuando esta llega a la casa. Al acabar, el bzou le pide que se desnude y se meta con él en la cama, diciéndole a la niña que eche la ropa al fuego porque no la va a necesitar.
Una vez en la cama, la niña repara en las peculiaridades físicas del monstruo y otra vez encontramos el ritual de preguntas y respuestas, solo que al acabar el bzou no se come a la niña, sino que esta se da cuenta del peligro que corre y engaña a la bestia para que la deje a salir fuera a hacer sus necesidades. A pesar de que el bzou le dice que lo haga en la cama la niña se niega, así que le permite salir tras atarle una hebra de lana al pie. Al salir, la niña ata el cordón a un árbol y huye. El lobo, al ver que la niña no vuelve, la llama, y al no recibir respuesta, deduce que ha escapado y sale a perseguirla, pero la niña ya ha llegado a su casa sana y salva.
Lo más interesante de esta versión es que, al contrario de lo que se ha contado a los niños desde hace generaciones Caperucita no es una niña tonta ni necesita de nadie que la salve. Esta no es una versión literaria escrita por autores masculinos, sino un cuento que las ancianas contaban a las jóvenes para prepararlas para la vida adulta. La niña del cuento debe abandonar el hogar, al igual que en las versiones posteriores, para llevar a cabo un rito de madurez. En su camino encuentra un peligro que debe afrontar ella sola. El acto de devorar a la abuela simboliza un cambio generacional, la anciana cede el sitio a la joven que está a punto de convertirse en adulta . La muchacha se da cuenta a tiempo del peligro y es capaz de escapar usando su ingenio. De esta manera, la niña vuelve a casa tras haber salido al mundo y haber demostrado su valía, tras descubrir el sexo y sus peligros, convertida ahora en una adulta.
En Caperucita Roja el lobo es el enemigo de la protagonista. El carácter malvado de este personaje queda patente en todas las versiones orales del cuento, aunque en las versiones de Perrault y los hermanos Grimm queda implícito que la agresión de este personaje es el castigo que la niña recibe por su transgresión. Como suele suceder en los cuentos de hadas, el villano es una representación del mal, aunque el lobo muchas veces escapa del castigo justiciero que suele esperar a este tipo de personajes. A diferencia del lobo de la versión de los Grimm , en Le Petit Chaperon rouge el lobo lleva a cabo su crimen sin ninguna repercusión y en algunas versiones orales como en El cuento de la abuela no recibe ningún tipo de castigo.

 Fuentes: El lenguaje secreto de los cuentos-Enrique Balasch Balnch-Editorial OBERON /El maravilloso mundo de los cuentos de hadas y su simbología /https://www.clarin.com / 

22 de octubre de 2022

LAS ENSEÑANZAS OCULTAS DE LOS CUENTOS

LOS CUENTOS POPULARES

Los cuentos populares estimulan la fantasía del niño y cumplen una función terapéutica; primero, porque reflejan sus experiencias, pensamientos y sentimientos; y, segundo, porque le ayudan a superar sus ataduras emocionales por medio de un lenguaje simbólico, haciendo hincapié en todas las etapas -periodos o fases- por las que atraviesa a lo largo de su infancia.

Cuando el niño lee o escucha un cuento popular, pone en juego el poder de su fantasía y, en el mejor de los casos, logra reconocerse a sí mismo en el personaje central, en sus peripecias y en la solución de sus dificultades, en virtud de que el tema de los cuentos le permiten trabajar con los conflictos de su fuero interno.

En el campo de la literatura infantil no existe otra cosa más enriquecedora que los viejos cuentos populares, no sólo por su forma literaria y su belleza estética, sino también porque son comprensibles para el niño, cosa que ninguna otra forma de arte es capaz de conseguir, y, que a través de los siglos, al ser repetidos una y otra vez, han perdido su crueldad original con enseñanza final y han llegado a transmitir, al mismo tiempo, sentidos evidentes y ocultos. Existe maldad y violencia pero nunca dejan de ser castigadas. El malo es siempre malo y es castigado. El bueno es siempre bueno y es recompensado. No hay personajes ambivalentes, que tanto desconciertan e inquietan al niño.


LA MORALEJA DE CAPERUCITA ROJA

En sus orígenes el cuento popular tenía como objetivo último el plantear bajo el aspecto de ficción una moral y enseñanzas reales de la época, con la advertencia sobre peligros posibles y premio o castigo según el comportamiento observado, y  todos tenían una moraleja . 

Un ejemplo de ello es el cuento de Caperucita Roja , que  simboliza a un gran número de niños y adolescentes que frecuentaban el bosque. Este bosque fue un hermoso lugar para los niños durante muchos años, lamentablemente pronto perdió parte de su magia, cuando varios niños aparecieron muertos y violados dentro del bosque, pensándose que había sido solo un grupo de jóvenes borrachos que pasaban por la zona, pero si bien durante un tiempo los casos cesaron, nuevamente aparecieron más cuerpos de niños violados y muchos desaparecidos,  sospechándose que un violador pedófilo acechaba la zona. Los niños acostumbrados a pasear por el bosque le restaron importancia, pero sus padres, por supuesto no lo hicieron, de modo que encontraron en "Caperucita Roja" el modo de hacer que los niños no fueran al bosque.

Charles Perrault, versionó el cuento original de Caperucita Roja, dándole un final trágico, en el que el Lobo se come a la abuelita y a Caperucita Roja sin que nadie pudiera rescatarlas, y acaba con un "¡Abuelita, qué dientes más grandes tienes! Son para comerte. Y diciendo estas palabras, el malvado del lobo se arrojó sobre Caperucita y se la comió. Fin.", y acaba con la siguiente moraleja:

Aquí vemos que la adolescencia,
en especial las señoritas,
bien hechas, amables y bonitas
no deben a cualquiera oír con complacencia,
y no resulta causa de extrañeza
ver que muchas del lobo son la presa.
Y digo el lobo, pues bajo su envoltura
no todos son de igual calaña:
Los hay con no poca maña,
silenciosos, sin odio ni amargura,
que en secreto, pacientes, con dulzura
van a la siga de las damiselas
hasta las casas y en las callejuelas;
más, bien sabemos que los zalameros
entre todos los lobos ¡ay! son los más fieros.

Y es que en esa época en la que cuando una muchacha perdía su virginidad se decía que “elle avoit vû le loup”, “había visto el lobo”, Perrault utilizó el cuento como advertencia para las señoritas de alta sociedad, advirtiéndoles de que permanezcan castas frente al lobo , ese hombre seductor que roba su mayor valor: su virginidad.” Aún hoy en Diccionario de la Lengua española de la RAE en una de sus acepciones define coloquialmente a lobo como “Hombre sensualmente atractivo”.

Tiempo después el cuento cambia de sentido al presentarse sin la sugestiva moraleja, que desaparece en buena parte de las recopilaciones de cuentos que conocen los lectores modernos, al igual que sucede con algunos personajes y acciones poco ejemplares de los personajes, como sucede por ejemplo en "La bella durmiente del bosque"


LOS BUENOS Y LOS MALOS

En los cuentos populares, como en gran parte de los cuentos de la literatura infantil moderna, existe una dicotomía maniquea entre los personajes, cuyos atributos representan la bondad o la maldad, dependiendo del rol que se les asigna en la trama del cuento. Las fuerzas del bien están simbolizadas por el protagonista central y los personajes secundarios -el príncipe, las hadas, las palomas y los magos-, mientras que las fuerzas tenebrosas del mal están simbolizadas por los personajes -humanos y animales- que representan la insensatez, la astucia y el peligro, como es el caso del lobo feroz, los gnomos malvados, las brujas y los ogros.
LOS COLORES DE LO BUENO Y LO MALO

En los cuentos populares la belleza está simbolizada por los colores rojo, blanco y en ocasiones negro ( como ocurre con el cabello de Blancanieves) , aunque a veces representa lo tenebroso, la maldad. De ahí que el cuento de “Blancanieves”, en algunas versiones, comienza con un rey y una reina que viajan por un camino cubierto de nieve, circunstancia en que el rey dice: “Deseo tener una hija blanca como la nieve“, Más adelante, al divisar un hueso lleno de sangre, exclama: “Deseo tener una hija con las mejillas rojas como la sangre“ y cuando ve a tres cuervos, volando a cielo abierto, el rey dice: “Deseo tener una hija con los cabellos color de cuervo”. En otras versiones modernas, el cuento comienza así: Es invierno y la nieve cae como ovillos blancos. La reina está cosiendo junto a la ventana, cuyos marcos están decorados en ébano. De pronto, la reina se pincha en la mano y saca el dedo herido a través de la ventana, dejando caer tres gotas de sangre sobre la nieve. Entonces se dice: “Quiero tener una hija blanca como la nieve, con las mejillas rojas como la sangre y los cabellos negros como el ébano“. No obstante la bruja viste de negro.
LOS SIMBOLISMOS

Tras la aparente inocencia de los populares cuentos de hadas se oculta una simbología que trasciende la mera linealidad de la narración. Casi todos ellos suponen pruebas iniciáticas para el o la protagonista, que debe superar los obstáculos más difíciles con el fin de alcanzar su culminación espiritual. La base de que todos los cuentos populares reflejan la evolución física, psíquica, intelectual y social del niño; por ejemplo, el fracaso del egocentrismo, la soledad y falta de afecto, la satisfacción del deseo (casa de chocolate) y el triunfo sobre el peligro (la bruja) está simbolizado en el cuento “Hansel y Gretel”; el complejo de Edipo en “Blancanieves”; los peligros que acechan a las jóvenes en “Caperucita Roja”; la rivalidad entre hermanos en “La Cenicienta”; el temor sexual en “La Bella y la Bestia” y el incesto en “Piel de asno”, un tema tabú del que todos saben algo, pero del que pocos se atreven a hablar.

El rey y la reina simbolizan a los padres, la flor al desarrollo sexual y la casa a la seguridad y armonía en el hogar. El árbol simboliza la vida, el crecimiento o la maduración física y psíquica del individuo. Así como el perro simboliza la fidelidad, las aves simbolizan la libertad y la ayuda; esto ocurre en el cuento de “La Cenicienta”, cuando su madrastra hecha ante ella un montón de guisantes buenos y malos y le dice que los separe. Aunque parece una tarea imposible, Cenicienta comienza, pacientemente, a separarlos y, de pronto, las palomas (los ratones, según otras versiones) acuden a ayudarla. Asimismo, la rama que Cenicienta planta en la tumba de su madre, se convierte en un árbol, en cuyas ramas vive un pájaro que, cada vez que Cenicienta llora, le concede sus deseos; por lo tanto, el árbol y el pájaro simbolizan el espíritu o la reencarnación de la madre de Cenicienta.

La relación de las niñas con su sexualidad está reflejada en varios cuentos, pero quizás el más representativo sea “Bella y la Bestia”. La versión más conocida de esta historia cuenta cómo  Bella, la menor de cuatro hermanas, se convierte en la favorita de su padre, debido a su bondad desinteresada y su actitud cariñosa. No obstante, lo que desconoce  Bella es que, al pedir una rosa blanca, pone en peligro la vida de su padre y las relaciones ideales con él, pues la rosa blanca es robada en el jardín encantado de  Bestia, quien, llena de cólera, le impone el castigo de que en el lapso de tres meses debe entregarle a su hija menor, a cambio de poner a salvo su vida. Así es como Bella se ve obligada a vivir con la Bestia, con la que  habla todos los días a la hora de la cena y que le pregunta cada vez si se  quiere acostar con él. La primera vez ella se horroriza, hasta el día en que, redimido por el amor, Bestia vuelve a su condición humana trocado en un hermoso príncipe. De entrada, el cuento simboliza la animalidad integrada en la condición humana, pues en muchísimos mitos y cuentos populares se habla de un príncipe convertido por arte de hechicería en un animal salvaje o en un monstruo, que es redimido por el beso y el amor de una doncella. 

Alguna de las muchas interpretaciones del cuento ven en la ven  una moraleja machista acorde con los tiempos en que fue escrito, considerando que la historia simboliza  un matrimonio por conveniencia con un hombre mucho más mayor al que no se ama, común en esa época, una "Bestia" que Bella debe aceptar, y que simboliza  la fealdad, sino al marido impuesto. Por su parte ,las jóvenes casadas se ven obligadas en su relación con la "Bestia" a tratarla con amor, humildad y cuidados  para conseguir, por muy horrible que sea al principio, que al final acabe respondiéndoles  con respeto y delicadeza.

VÍDEO : Petrus y Catherine , la pareja que inspiró Bella y la Bestia
LOS NÚMEROS MÁGICOS

El número   tres siempre ha sido un número muy especial durante la historia, cargado de simbolismo y significados. Tres eran los dioses que controlaban el imperio del mundo en la mitología grecorromana. Tres eran las parcas que influían sobre la vida de los hombres. Tres son los componentes de la Santísima Trinidad cristiana. Tres eran los reyes magos. Tres vértices conformaban el triángulo amoroso que llevó a la decadencia de Camelot,...... y  también es uno de los números mágicos de los cuentos de hadas .

En el cuento de “Blancanieves”, justo cuando ésta yace en el ataúd de vidrio, que simboliza su muerte espiritual, tres pájaros acuden a llorar junto a los siete enanitos; la lechuza (pájaro de la muerte y la sabiduría), el cuervo (pájaro de Odín, jefe de las fuerzas oscuras) y la paloma (pájaro de Afrodita, de la inocencia y el amor). Los tres pájaros, aparte de constituir piezas claves en la trama del cuento, simbolizan un número mágico que también aparece en otros cuentos. 

El genio en "Las mil y una noches¨ concede tres deseos a Aladino; tres son las dificultades o pruebas que deben vencer los héroes de los cuentos fantásticos para liberar a la mujer amada y coronar su triunfo. En  Blancanieves ,   tres veces intenta la reina, haciéndose pasar por buhonera, asesinar a la sufrida joven : primero, asfixiándola con una cinta que le ciñe al cuello; después, clavándole un peine envenenado en la cabeza; y por último, entregándole la famosa manzana envenenada.
El número siete es otro de los números mágicos en los cuentos populares. Ahí tenemos a los siete enanitos en el cuento de “Blancanieves”, quien se convierte en una niña hermosa a los siete años. Siete son los colores primarios, siete los días de la semana, siete los planetas de la antigüedad, siete las virtudes, siete los pecados capitales, siete los misterios, siete las maravillas del mundo y, según el mito de creación, el séptimo día es sagrado y de descanso.

Fuentes: El lenguaje secreto de los cuentos-Enrique Balasch Blanch-Editorial OBERON /  Psicoanálisis de los cuentos de hadas-Bruno Bettelheim-Editorial Crítica S.L./ Caperucita al desnudo- Catherine Orestein-Editorial Crítica 

10 de febrero de 2025

LA CORRECCIÓN POLÍTICA EN LOS CUENTOS INFANTILES


LA CORRECCIÓN POLÍTICA EN LOS CUENTOS INFANTILES
El término corrección política se utiliza para describir el lenguaje, las políticas o las medidas destinadas a evitar ofender o poner en desventaja a personas de grupos particulares de la sociedad.Esa corrección política también ha alcanzado a los cuentos tradicionales infantiles , como Caperucita Roja, Blancanieves y los siete enanitos, La Cenicienta, ......modificando historias y personajes.
Sobre ello escribe irónicamente James Finn Garner en  el prólogo de su libro Cuentos infantiles políticamente correctos :
«No cabe duda de que, cuando fueron originalmente escritos, los cuentos en los que se basan las siguientes historias cumplían con una función determinada, consistente en afianzar el patriarcado, distraer a las personas de sus impulsos naturales, «demonizar» el «mal» y «recompensar» el «bien» «objetivo». Por más que lo deseemos, no es justo culpar a los Hermanos Grimm de su insensibilidad ante los problemas de la mujer, las culturas minoritarias y el entorno natural. Del mismo modo, debemos comprender que en la farisaica Copenhague de Hans Christian Andersen apenas cabía esperar simpatía alguna por los derechos inalienables de toda sirena.

Hoy en día, tenemos la oportunidad – y la obligación- de replantearnos estos cuentos» clásicos» de tal modo que reflejen la ilustración de la época en la que vivimos, y tal ha sido mi propósito al redactar esta humilde obra»

[…] «Deseo disculparme de antemano y animar al lector a presentar cualquier sugerencia encaminada a rectificar posibles muestras -ya debidas a error u omisión- de actitudes inadvertidamente sexistas, racistas, culturalistas, nacionalistas, regionalistas, intelectualistas, socieconomistas, etnocéntricas, falocéntricas, heteropatriarcales o discriminatorias por cuestiones de edad, aspecto, capacidad física, tamaño, especie u otras no mencionadas, ya que no me cabe duda de que mi intento por desarrollar una literatura significativa y desprovista de cualquier posible arbitrariedad y de la influencia de las imperfecciones del pasado ha de hallarse necesariamente sujeto a errores» 

LA MODIFICACIÓN DE LOS CUENTOS

Desde que los hombres antiguos se sentaban frente a las hogueras y contaban historias hilvanadas para transmitirlas de generación en generación, los cuentos de hadas han formado una parte fundamental de las sociedades. De carácter moralizante y destinados a los niños, trataban no solo de educar, sino también de enseñar los peligros del mundo, por lo que la mayor parte de ellos tenían una enseñanza y podían ser crueles y terroríficos. El paso del tiempo los ha suavizado, por supuesto, lo que explica mucho la evolución de la sociedad y el trato que se da a los más pequeños en la actualidad. Aunque con la llegada de internet y las redes sociales esto es más difícil, hasta hace muy poco se trataba de proteger su inocencia no mostrándoles contenido que pudiera afectarles, y los cuentos de hadas  suelen estar edulcorados y tener finales felices (especialmente aquellos que surgen de la factoría Disney, además de acomodarse   a los nuevos tiempos. Hoy día se observa un rechazo  hacia el cuento clásico, tratándolo de cruel, sexista, antiecológico anticuado y políticamente incorrecto.,  Las princesas  son valientes y guerreras, y ya no necesitan terminar comiendo perdices con un príncipe azul para ser felices. 

Así, los cuentos populares tradicionales infantiles inicialmente transmitidos oralmente y posteriormente en forma literaria  cumplían con una función determinada, afianzando actitudes y comportamientos que reflejaban el modo de vida de la sociedad en la época en que fueros transmitidos, como  el patriarcado, las normas sociales y morales imperantes y básicamente , demonizando el mal y recompensando  el bien.   Pero hoy en día en los que el eufemismo y lo políticamente correcto es norma habitual , y sin tener en cuenta  el contexto de la época en el que fueron escritos , hay quien apuesta por  eliminar esos cuentos infantiles tradicionales de las bibliotecas , impedir su lectura o reescribirlos de forma que se adecúen a los tiempos actuales. 

Las enseñanzas ocultas de los cuentos

 

CAPERUCITA ROJA POLÍTICAMENTE CORRECTA 
James Finn Garner 
Érase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representa un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era.
Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana.
De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta.

- Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es -respondió.

- No sé si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques.

Respondió Caperucita:

- Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino.

Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro. A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho.
Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo:

- Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.

- Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho.

- ¡Oh! -repuso Caperucita-. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo.

Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!

- Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.

- Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!... relativamente hablando, claro está, y su modo indudablemente atractiva.

- Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida.

- Y... ¡abuela, qué dientes tan grandes tienes!

Respondió el lobo:

- Soy feliz de ser quien soy y lo que soy -y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla.

Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal.

Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnicos en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente.

- ¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita.

El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios.

- ¡Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo! -prosiguió Caperucita-. ¡Sexista! ¡Racista!

¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre?

Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le separó la cabeza del tronco.

 

Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre.

BLANCANIEVES POLÍTICAMENTE CORRECTA
James Finn Garner
Blancanieves era una niña encantadora que provenía de un hogar desestructurado. Sus padres tenían serios conflictos de convivencia, con episodios puntuales cercanos a la violencia de género, por culpa de ciertos problemas de adicción de la madre que finalmente dieron al traste con la relación.

Después de un intenso periplo judicial, la custodia de Blancanieves acabó recayendo en su padre, que unos años más tarde rehízo su vida con una nueva compañera sentimental.

Blancanieves aceptó la nueva relación de su padre con gusto y siguió su vida como siempre, colaborando en movimientos sociales de vanguardia, organizando jornadas de resistencia con el movimiento okupa, de gran pujanza en aquel pequeño reino y, en general luchando con distintas organizaciones de izquierda por un mundo mejor y más justo.

La madrastra, que era de derechas aunque intentaba disimularlo con cierto aire centroreformista, quería que Blancanieves hiciera un curso de corte y confección por correspondencia o al menos acabara la ESO, pero “eso” no entraba en los cálculos de la chiquilla, cuya fuerte conciencia social y su ideal de lucha por la paz perpetua y el mejoramiento social de los más débiles, le impedían dedicarse a actividades tan reaccionarias. La madrastra tampoco soportaba el trajín constante de los amigos de Blancanieves por casa, ni que organizaran asambleas políticas en el living-room, lugar que dejaban siempre hecho un asco según los patrones caducos de limpieza de su clase social. Hasta tal punto llegó la tensión entre Blancanieves y su protofascista madrastra, que el padre se vio obligado a abrir un proceso de diálogo encaminado a acabar con la violencia verbal entre ambas. Blancanieves, que tenía un corazón de oro, prefirió no tensionar más la relación sentimental de su padre y decidió irse de cooperante a un bosque cercano, donde podría seguir trabajando por un mundo mejor sin necesidad de aguantar diariamente a semejante petarda.

En un bosque próximo a su aldea funcionaba una ONG compuesta por siete personas con disfunciones en el sistema hormonal del crecimiento, dedicada a luchar contra las multinacionales de la madera, que amenazaban con esquilmar los bosques del reino. Blancanieves entró rápidamente en contacto con la organización y quedó fascinada por la gallardía con que sus integrantes se enfrentaban al capitalismo depredador. En el acto formalizó su solicitud y se puso a trabajar con el resto de sus miembros en el programa de agitación social del pueblo, para inducirle a rebelarse contra quienes pretendían acabar con su derecho social al disfrute del paisaje.

Pero la madrastra, que, recordemos, era de derechas, no dejaba de interesarse por las actividades de la muchacha y estaba cada vez más alarmada con las noticias que le llegaban de su participación en acciones de comando contra las empresas madereras. Por eso, un buen día se disfrazó de anciana perteneciente a una minoría étnica y, acercándose a la sede de la ONG, entregó a su hijastra una jugosa manzana previamente rociada con un potente ansiolítico. En cuanto Blancanieves comió el jugoso fruto entró en un estado de letargo que le impedía el más mínimo esfuerzo intelectivo. Pasaba los días viendo el programa de Ana Rosa y los espacios vespertinos de testimonio, sin voluntad para seguir su prometedora carrera en el campo de la concienciación social, en el que tanto había destacado.

Las siete personas con disfunciones en el sistema hormonal de crecimiento empezaron a preocuparse cuando vieron a Blancanieves poniéndose rulos y hablando con los ojos semientornados imitando a Belén Esteban. Pero cuando más profunda era la sima en que se encontraba su invitada, un príncipe acertó a pasar por delante de la sede de la ONG. Las siete personas con disfunciones en el sistema hormonal de crecimiento tenían cierta relación con el príncipe, pues aunque sucesor de una institución opresora y antidemocrática, era quien les pasaba la información de las rutas de los camiones madereros, con la cual los siete organizaban unas emboscadas maravillosas. Enterado de la tragedia, el príncipe les propuso que le dejaran darle un besazo a Blancanieves

.- Pero Alteza, ¿Cree que así se curará?

- Por supuesto que no estúpido, pero si no la beso ahora que está gagá perderé esa oportunidad para siempre.

Así que sin dar tiempo a que las siete personas con disfunciones..., etc. etc. etc. dijeran nada, se abalanzó sobre Blancanieves y le dio un beso a lo Gary Cooper, con tan buena fortuna que la capsulita de haloperidol que la malvada madrastra había logrado engarzarle en una caries se desprendió por completo. Al cabo de unas horas, pasados los efectos del veneno, Blancanieves volvía a ser la de siempre, pero con un deseo mucho mayor de mejorar el maldito mundo a causa del síndrome de abstinencia.

El príncipe se había enamorado de ella y le propuso abandonar la lucha callejera e irse con él a vivir a palacio, como pareja de hecho, a cuyo fin había ordenado al Patrimonio Nacional que le hiciera un hermoso palacete junto a la residencia de la familia real. Blancanieves, que también empezaba a sentir algo por el apuesto príncipe, aceptó con la condición de que antes de formalizar su relación de hecho tendrían que asistir a un cursillo de formación de cuadros que una de las siete personas con... impartía esa misma noche en el pequeño salón parroquial de la aldea.

El director del curso, por cierto subvencionado por la Secretaría de estado de asuntos sociales del reino, tenía tanto prestigio entre la izquierda del lugar que le apodaban “El lenincito de la foresta”, aunque para abreviar todos le llamaban “Cito”. Esa noche, el príncipe se vio a sí mismo frente a sus propias contradicciones, aprendió a interpretar la historia de su pequeño reino en clave de lucha de clases, se familiarizó con el materialismo histórico y captó los rudimentos de la dialéctica progresista, fruto de lo cual salió del minicurso convertido en un rojazo coronado, especie por cierto no demasiado infrecuente en las monarquías de la época.

Blancanieves y el príncipe fueron a palacio y desde las escalinatas proclamaron la dictadura del proletariado en medio de un vibrante discurso que acabó congregando a la multitud. La gente se perdía cuando Blancanieves y el príncipe hablaban de los soviets, pero lo de expropiar todos los bienes a los ricos para repartirlos entre el pueblo le sonaba a música celestial. El rey, creyendo que su hijo se había vuelto completamente imbécil, recogió sus pertenencias, sus libretas bancarias y la playstation y abandonó el palacio por las mismas escaleras en las que su hijo se dedicaba a emular a una Scarlett O’hara revolucionaria. Mientras bajaba junto a la reina, abdicó solemnemente proclamando al pueblo:

- Hala, aquí os dejo a este idiota con la corona. Que vaya bien.

Blancanieves y el príncipe, ya rey, convirtieron el antiguo reino en una Democracia Popular, Revolucionaria y Progresista, nacionalizaron todos los bienes de producción, expropiaron a las multinacionales todas sus pertenencias sin derecho a indemnización, prohibieron las manifestaciones religiosas y la maxi-hamburguesa de venado, destruyeron todos los restaurantes de comida rápida, crearon un impuesto para gravar las producciones cinematográficas de un famoso imperio enemigo y promulgaron un decreto aprobando el divorcio express.
Y todos, especialmente Blancanieves y su príncipe, fueron muy, muy, muy felices y comieron productos macrobióticos con pan de soja.

Fuentes: https://contrapeso.info /Cuentos infantiles políticamente correctos - James Finn Garner-Editorial Circe ./ Más cuentos infantiles políticamente correctos-James Finn Garner-Editorial Circe/  Cuentos navideños políticamente correctos-James Finn Garner-Editorial Circe